¿Está hospitalizado algún ser querido debido al COVID-19?

Índice
2. debido al COVID-19?
2.8. 2ª Estrategia: Tómate tiempo para sentir
2.10. 4ª Estrategia: Reducir los niveles de ansiedad

¿Está hospitalizado algún ser querido

debido al COVID-19?

Ante la situación sobrevenida de emergencia sanitaria y el estado de alarma en nuestro país, podemos observar cómo en poco tiempo se ha alterado profundamente nuestra vida y nuestra forma de vivir. Las medidas de prevención para frenar la expansión de este virus están afectando a todos los ámbitos y cada vez más se hacen estrictos protocolos sanitarios.
Por ello, este mes dedicaré tres artículos a este ámbito: el primero en relación al ingreso hospitalario de un ser querido, el segundo a la pérdida de un ser querido y finalmente, píldoras psicológicas positivas para seguir sobrellevando lo mejor posible la situación que ahora vivimos a nivel nacional.

¿Perdiste a alguien o se encuentra ingresado por el COVID-19?

En la actualidad y debido a lo que acontece, no poder acompañar a tu ser querido mientras permanece aislado en un hospital ni poder apoyarte físicamente en otros familiares (por ejemplo, mediante un abrazo) no es lo deseable en esa situación y añade más dolor a lo que puedas estar viviendo en estos momentos.
En caso de que hayas perdido ya a alguien… debo decir que el final de la vida y el proceso de muerte es, probablemente, el momento más duro y difícil donde se tercia más que evidente la necesidad humana de contacto físico, así como el apoyo psicológico y emocional… El dolor desgarrador de una pérdida trae consigo uno de los mayores retos para nosotros: transitar el sendero del duelo.
Recuperarnos del dolor de por sí requiere de mucha paciencia y voluntad, sin embargo, en el período de alarma en el que aún nos encontramos inmersos, promueve y fomenta que esa pérdida pueda resultar aún más traumática si cabe. Es por ello que en esta ocasión, deseo acompañarte en primera instancia, con algunos tips en caso de que tengas a alguien hospitalizado.

Ingreso Hospitalario de un ser querido:

Tras conocer el ingreso hospitalario y de forma inconsciente e inherente debido a la situación actual, puede que te encuentres mentalmente iniciando un duelo anticipado y pensando en lo peor. ¿A qué me refiero con duelo anticipado? a la aparición del proceso de duelo antes de la pérdida real, es decir, comenzamos a sufrir de forma considerable sin haber ocurrido nada aún.
Esta experiencia resulta muy estresante tanto emocional como psicológicamente, pero es totalmente normal y adaptativa ¿Por qué nos ocurre? Porque “nos estamos preparando para lo que nos espera” (y la mente humana, por lo general, tiende primero a pensar en lo peor). Lo que hace nuestro cuerpo y mente en estos momentos es intentar protegerse, intentando tomarse el tiempo que necesita para aceptar los cambios que se producen en nuestra vida día a día. 

¿Qué podemos sentir en esos momentos?

El duelo anticipado incluye emociones, pensamientos y conductas relacionadas con la pérdida, por lo que durante este proceso podemos sentir: angustia, ansiedad, llanto, pena e incluso enfado y culpa (sentimientos y emociones inherentes al duelo) así como presentar conductualmente mucha irritabilidad, intolerancia a la frustración, alteraciones del sueño, alimentación… Además, podemos sentir un aumento de la preocupación por el enfermo, hacer ensayos en nuestra imaginación de cómo se puede producir la muerte e intentos de adaptarnos a la muerte de nuestro ser querido y de las consecuencias que pueda tener. 

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

Como en todo, no existe una varita mágica que nos solucione la vida, que nos libere o elimine nuestro dolor. Sin embargo, existen diversas estrategias o recursos que podemos utilizar para poder llevar la situación de duelo/enfermedad, de una forma más adaptativa.

1ª estrategia: Evita el aislamiento social

Independientemente de los recursos de los que disponemos, es importante compartir nuestras emociones y pensamientos con la familia y amistades. Quizás no podamos hacerlo de forma convencional (darnos un abrazo, un beso, cogernos las manos…) pero podemos utilizar otras vías (videollamada, WhatsApp, llamadas telefónicas, e-mails…). El dolor posiblemente sea el mismo, pero en compañía se lleva mejor. ¡¡Exterioriza y Comparte!!

2ª Estrategia: Tómate tiempo para sentir

Es muy importante permitir que fluyan y se exterioricen nuestras emociones, independientemente del carácter que tengan (positivas o negativas). Cuando nos permitimos exteriorizar emocionalmente, esto nos ayuda a transitar de forma más adaptativa los momentos difíciles y es preferible dejar salir las emociones cuando emergen que retenerlas, pues tarde o temprano volverán a manifestarse y quizás en un futuro, evolucionar en otro cuadro o alteración (ansiedad, depresión, etc).
Por otro lado y en ocasiones, exteriorizar emociones nos puede llevar a estados creativos, por lo que el mero hecho de estar a solas con uno mismo puede resultar una perfecta invitación a la escritura creativa, pintura, música… cada cual con lo que conecte de forma sincera en su corazón. En este caso te invito a un ejercicio que todos podéis hacer, pues sólo requerirán de lápiz y papel.
“Mis letras y yo”: Encuentra un lugar cómodo y tranquilo para ti, donde puedas permanecer cierto tiempo sin interrupciones. Comienza a escribir lo que te está pasando y lo que estás sintiendo en este momento (todo lo que piensas, todo lo que sientes, todo lo que te gustaría…). Escribe en todo momento en primera persona y centrándote especialmente en tus emociones, sin entrar en juicios o críticas de ningún tipo. ¡No tiene por qué ser perfecto! No busques la perfección: busca el desahogo emocional.
A este ejercicio puedes darle diversos usos, no sólo el de mero desahogo emocional. Puede servirte para resolver algunas cuestiones pendientes y en las que aún no te habías parado a pensar, puede por otro lado permitirte comunicarte con tu ser querido mientras se encuentra hospitalizado pero con el que aún no tienes contacto, o simplemente, puede ser una carta a modo de gratitud, de decirle lo que jamás le dijiste y desearía que supiera… o de ánimo para que pese a la lejanía sepa que siempre has estado ahí, aunque no pudiera verte ni estar contigo en estos momentos.

 3ª Estrategia: Llorar

Llorar de tristeza, de felicidad, con una película cómica o con un drama horrible… Lo importante es que sepas que llorar es una buena manera de afrontar el estrés y la pena, y que independientemente de la vía que uses (tristeza o alegría) el cuerpo realiza la misma función: expresar y exteriorizar “desde dentro”. Diversos estudios revelan que las lágrimas contienen hormonas del estrés y es por ello que cuando lloramos liberamos esas hormonas, reduciendo el estrés y produciendo de forma natural un efecto/estado sedante y antidepresivo en el organismo. ¡Date permiso para llorar!

4ª Estrategia: Reducir los niveles de ansiedad

Los estados de miedo y ansiedad son respuestas adaptativas y normales de nuestro organismo, pues nos permiten enfrentarnos a verdaderos peligros de forma eficaz en el día a día. Sin embargo, si estos estados se prolongan y perduran en el tiempo, comienza a resultar perjudiciales para nuestra salud integral (física, mental y emocional). Por eso, una estrategia que puede ayudarte es la respiración diafragmática.
¿Cuál es el objetivo? aprender a ejercer un control voluntario sobre la respiración. Esto te permitirá relajarte y controlar de forma voluntaria la ansiedad, influyendo de forma directa en tus propias emociones. Para ello:
▪ Pon una mano en el pecho y otra sobre el estómago (para asegurarte de que llevas el aire a la parte de debajo de los pulmones, sin mover el pecho)
▪ Ahora toma aire por la nariz lentamente, lo llevas hacia abajo (hinchando un poco el estómago y barriga) pero sin mover el pecho. Retienes un poco el aire en esa posición.
▪ Suelta el aire lentamente (en caso de que tengas mucha ansiedad, hazlo de forma brusca), hundiendo un poco el estómago y barriga, sin mover el pecho.
▪ Procura mantenerte relajado/a y relajarte un poco más al soltar el aire.

 
Finalmente, el ejercicio (movimiento) físico también puede ser útil para controlar la ansiedad.
Nuevamente, ¡no busques la perfección!: busca la liberación emocional a través del cuerpo. Dentro de casa puedes hacer diversas dinámicas o ejercicios: subir/bajar escaleras, saltar, bailar, hacer alguna clase dirigida online o vía youtube…

 

 

La última estrategia que te ofreceré, irá en relación al manejo de pensamientos desagradables

(que generalmente vienen de la mano del estrés y la ansiedad).

Lo que imaginamos, pensamos y nos decimos influye mucho en nuestro estado de ánimo, por ello, conviene permitir que nuestros pensamientos también salgan a flote para disociarnos de ellos, es decir, tomar consciencia de que “no soy mi pensamiento: mi pensamiento es parte de mi”. Tomar consciencia de esto te permitirá tomar distancia y manejarlos adecuadamente sin que repercuta en tu día a día. Para ello:
 
Obsérvate: ¿Qué estás pensando? reconoce el pensamiento que estás teniendo (o los pensamientos que has tenido estos días atrás)
Exprésalo: ¿Puedes expresarlo de otra forma menos dañina para ti? por ejemplo, podrías empezar escribiendo en un papel “Estoy pensando que… (ponemos aquí el pensamiento) …”. ¡Ojo! Pensar no es lo mismo que ser o estar.
 Algunos otros ejemplos que pueden servirte de referencia: “Estoy triste”, lo sustituyes por: “estoy pensando que estoy triste”. “Estoy solo/a”, lo podemos sustituir por: “estoy pensando que me siento solo/a”…

 

 

Me despido recordándote que la vida es cuestión de actitud:

«Ten una actitud positiva y pondrás LUZ donde hay sombra,

ABUNDANCIA donde hay pobreza,

AMOR donde hay dolor…»

 

Pd: Próxima Semana “¿Perdiste a un ser querido por el COVID-19?”

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