¿Miedo a salir tras la cuarentena?: “El síndrome de la Cabaña… ¿lo padezco?»

Índice
2. Miedo a salir tras la cuarentena
5. «Si no acepto y reconozco algo, poco puedo cambiarlo o eliminarlo»
5.4. Algo importante en la readaptación a la nueva realidad, es atender al carácter paulatino y progresivo de las cosas. Por esto, voy a ofrecerte algunas recomendaciones para que te resulte lo menos duro posible “el nuevo comienzo”:

“El síndrome de la Cabaña ¿lo padezco?”:

Miedo a salir tras la cuarentena

 

El conocido “síndrome de la cabaña” no se trata de una patología como tal, pero sí de un fenómeno experimentado por algunas personas a salir al exterior tras haber permanecido durante un período de tiempo confinados o excluidos en casa, sintiendo miedo por volver a salir a la calle. Este síndrome lleva implícito el hecho de que cuando tras el período de alarma se pueda salir “con normalidad”, habran personas que no quieran hacerlo y muestren cierto recelo. Este comportamiento también se ha detectado en personas que han vivido períodos de encierro en hospitales, cárceles o incluso que han sido secuestradas.

 

Dentro de los colectivos más vulnerables, nos encontramos especialmente con la tercera edad así como las personas que presenten signos y síntomas de hipocondría, teniendo pensamientos recurrentes como: “mejor me quedo aquí, no vaya a ser que me contagie”, “no saldré a la calle, si me contagio y seguimos sin vacuna puedo morir”, “prefiero no jugármela, mejor me quedo en casa un tiempo más…”. Este síndrome en su versión más extrema, desencadenaría una muy probable agorafobia (miedo a estar o permanecer en espacios abiertos). No obstante, la buena noticia es que hay herramientas para tratar estos síndromes, especialmente destacan dentro de la terapia psicológica la psicoterapia y la terapia cognitivo-conductual.

 

 

Por tanto, cuando hablamos del “síndrome de la cabaña” nos referimos a un estado integral que implica el área anímica, mental y emocional de la persona que tras pasar un tiempo de reclusión forzosa (por diversos motivos) sienten dificultad para regresar a la situación previa al confinamiento. En esos inicios, la persona puede experimentar miedo, pánico o fobia tan sólo pensar que debe salir a la calle.

Pese a que muchos deseen que termine el período de alarma y la cuarentena en general para salir a la calle y seguir con su vida normal… tristemente, gran parte de la población no experimentará la felicidad que espera, y este no cumplimiento de sus expectativas puede hacerle volver a recaer en esa montaña rusa emocional dentro de la cual más de uno ha entrado en bucle tras más de 40 días de confinamiento.

 

Estar aislado y en un lugar que no te permite la movilidad habitual, repercute en tu energía y en tu motivación, así como en la posterior manera que tendrás de ver la vida. El ser humano se adapta a esa nueva circunstancia de obligado cumplimiento, pero ese mundo no es tu mundo: el verdadero mundo está ahí fuera y a muchos, ese nuevo mundo les generará miedo, inestabilidad e inseguridad, apareciendo el miedo: ¿si salgo… me ocurrirá algo? ¿me contagiaré? ¿contagiaré a algún ser querido? o podrán surgir otras dudas como… ¿para que salir, si lo tengo todo en casa? ¿y si salgo mañana… o pasado… o mejor la semana que viene?…

 

¿Por qué tengo miedo de salir a la calle?

 

Nos encontramos ante esta pregunta con diversos factores que pueden influir e interactuar con este síndrome, dentro de los cuales uno de los más importantes es la sobreexposición informativa que tenemos a diario por diversos medios (televisión, radio, prensa escrita…). Parece que esta cuarentena la vivimos minuto a minuto, sin darnos cuenta de que esta situación es una carrera de fondo y a largo plazo. Ese “minuto a minuto” comienza a minarnos y drenarlos de forma inconsciente nuestra energía, produciendo en nosotros incertidumbre, dudas, miedos, falta de motivación, pérdida de fe… y como consecuencia, aparecen el estrés, la ansiedad, los ataques de pánico… Asimismo, podemos tener cierta tendencia a entrar en “períodos de bucle” debido a esa sobreexposición y permanecemos dándole vueltas mentalmente a todo lo que nos llega, retroalimentando o creando sin darnos cuenta cierto padecimientos tanto psicológicos como fisiológicos.

 

Aceptar que tengo miedo:

«Si no acepto y reconozco algo, poco puedo cambiarlo o eliminarlo»

 

Es normal que tras haber permanecido aislados y recluidos en casa durante mucho tiempo, en algún momento podamos sentir miedo la primera vez que comencemos con nuestras rutinas, y reconocer ese miedo es el primer paso para aceptarlo y poder cambiarlo. Piensa que cuando enfrentamos un miedo, lo hacemos más pequeño, porque nosotros comenzamos a volver a sentirnos grandes y fuertes: esa es la idea de esta cuarentena, que no te sientas que estás a merced de la situación sino que hemos tenido que colaborar en colectividad para lograr la supervivencia de nuestra especie, ¡nada más! Ha sido un trabajo en equipo que ahora te permite seguir aquí, vivo y coleando.

 

Sentir miedo es normal. El miedo también es una emoción necesaria para la supervivencia, sin embargo, sentir miedo continuamente puede llevar a convertirse no sólo en un problema sino en una patología. Tras el covid19, el miedo a contagiarse dependerá de nuestra percepción, que recordemos, es una opinión subjetiva y por tanto, no tiene por qué ser la realidad absoluta ni tampoco todo lo que pienso tiene que ser 100% verdadero.

 

El regreso a la nueva realidad no será igual para todos, pues dependerá precisamente de la percepción que tiene cada cual del riesgo a contagiarse o a enfermar. Te invito a que no pierdas la objetividad: es una situación nueva y difícil para todos, es una pandemia mundial, por tanto, dentro de tu marco de actuación haz todo lo que tengas que hacer, pero tampoco te vuelvas loco por cosas que no puedes controlar.

 

 

Algo importante en la readaptación a la nueva realidad, es atender al carácter paulatino y progresivo de las cosas. Por esto, voy a ofrecerte algunas recomendaciones para que te resulte lo menos duro posible “el nuevo comienzo”:

 

  • Normalizar pensamientos y sensaciones: Ten presente que habrán muchos pensamientos y sensaciones que son compartidas por muchos, por tanto, no eres la única persona a que la le pasa. Recuerda que tus pensamientos y emociones también tienen una función, que partiendo de lo más básico implican el protegerte del dolor, preservar la supervivencia, etc, por tanto: “permítete observar tus pensamientos y sentir tus emociones, todos tienen mensajes para ti”.

  • Cambia el foco de tu atención: donde pones tu atención pones tu energía: no desperdicies tu energía luchando, sino creando algo nuevo. Aprovecha esa nueva etapa “no mala, sino diferente” para crecer, para salir resiliente, para empoderarte y experimenta este nuevo comienzo con alegría y no miedo, con ilusión y no con desmotivación… piensa que estás vivo y mientras estés vivo: nada es imposible.

  • Afronta la situación temida, ¡enfréntala!: Para que la inseguridad y los miedos desaparezcan, debes enfrentarte a ellos: acepta tus miedos y exponte gradualmente y de forma paulatina a lo que temes o te genera inseguridad. Tómate tu tiempo, nadie te apura a nada, pero hazlo con consciencia, voluntad y sobre todo ¡con actitud positiva!

  • Valora tus logros y avances: con frecuencia nos autosaboteamos y castigamos a nosotros mismos y olvidamos que también debemos agradecernos y valorarnos, tomar consciencia de los éxitos conseguidos, los avances logrados y el progreso a lo largo del camino. Has crecido mucho personalmente, los aprendizajes de la vida te han hecho más fuerte y tu has sabido sacarle partido: ¡vuelve a hacerlo una vez más!.

  • Permanece en el presente: la ansiedad llega cuando la mente va más rápida que la vida, cuando el cuerpo está en el presente y el cerebro en el futuro… Sin embargo, te olvidas que donde único puedes hacer algo “es en el hoy”, por tanto, permanece en el presente: en el instante creador y absoluto que todo lo contiene y donde verdaderamente, puedes crear, accionar y llevar a cabo tus sueños y proyectos a la realidad.

  • Realiza Prácticas Saludables: Pueden ayudarte practicar técnicas de respiración, relajación y visualización para que te resulte más llevadera la readaptación tras la cuarentena. Por tanto, te invito a que puedas combinarlas y practicarlas con asiduidad, que comiences a sentirte mejor y a darle verdadera importancia a tu salud física, mental y emocional y salirte de los patrones de pensamiento negativos generados durante esta cuarentena.

  • Lista de Beneficios: pese a que tengamos que adaptarnos a ciertos cambios, la vida sigue siendo maravillosa y aún tiene muchísimo que ofrecernos. Por eso, te invito a que realices una lista de cosas positivas que desees hacer cuando este período acabe o también, puedes en esa lista poner todos los beneficios que te reporta el volver a salir a la calle. Por ejemplo: salir a caminar… tomar el sol… leer en algún parque…

 

Aún sigue habiendo un mundo por descubrir

y una vida por vivir…

¡Que nada te pare, ni siquiera el miedo!:

Haz que el miedo te tenga miedo y ¡deshazte de él!

 

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