Murió debido al COVID-19…

Índice
1. ¿Perdiste a un ser querido durante la cuarentena?
4. “Reconociendo mis sentimientos”
8. ¿Cómo decirle a mi hijo que ha fallecido su…?
12. ¿Cómo lo hacemos?
14. Si la persona aún no ha muerto pero está grave y los médicos temen lo peor…
16. Algunas recomendaciones:
18. Recomendaciones tras la situación de alarma

¿Perdiste a un ser querido durante la cuarentena?

“En ninguna otra situación como en el duelo, el dolor producido es TOTAL:

es un dolor biológico (duele el cuerpo), psicológico (duele la personalidad),

social (duele la sociedad y su forma de ser), familiar (nos duele el dolor de otros)

y espiritual (duele el alma). En la pérdida de un ser querido duele el pasado, el presente

y especialmente el futuro. Toda la vida, en su conjunto, duele”

Montoya Carraquilla

 

 

Por lo general cuando acontece un fallecimiento (sea previsible o no), el primer estadio donde nos encontraremos será en la fase de negación. Esta fase puede durar desde horas hasta un tiempo incierto (ilimitado, no controlado) siendo un mecanismo de defensa que tenemos como seres humanos que nos impide la toma de conciencia total ante la pérdida, protegiéndonos del sufrimiento. Esta forma de amortiguar el dolor para que podamos asumir lo sucedido poco a poco, nos hace sentir algo desconcertados y desconectados de la realidad, como si estuviéramos en una especie de burbuja atemporal.

 

 En la actualidad y debido a la situación que vivimos, si este fallecimiento se ha dado en período de aislamiento, las personas pueden llegar a tener la sensación de que esto no ha sucedido, de que su ser querido no ha fallecido (irrealidad)… y el ansia por volver a verlo/a puede en ocasiones intensificarse o acrecentarse, unida a una posible necesidad inconsciente de “ver para creer” (debo ver a mi familiar fallecido para creer que ha ocurrido de verdad). Sin embargo y a medida que pasan los días, la persona va tomando consciencia de la realidad y comienza a reconocer el dolor que siente, yendo éste en aumento y con diversas emociones asociadas (frustración, vulnerabilidad, soledad…) por lo que tras la negación inicial, se comienza a aceptar la realidad de la pérdida.

 

Ahora en cuarenta ¿Qué puedo hacer?

Como cité en el artículo anterior (¿Está hospitalizado algún ser querido por el COVID-19? https://maria-armas.com/esta-hospitalizado-algun-ser-querido-debido-al-covid-19/ ) entre otras cosas: contar, narrar y compartir lo sucedido contribuye a la propia aceptación de la realidad del fallecimiento y alivia la sintomatología asociada al duelo, teniendo así un valor terapéutico para la persona.

Aunque nos encontremos en momentos difíciles, expresar y solicitar ayuda en relación a nuestras necesidades a nuestra gente es muy importante, pues el aislamiento dificulta el darse cuenta y el tomar conciencia al 100% de lo que acontece y más bajo un estado de shock o de alto impacto emocional para nosotros (como puede ser un fallecimiento).

Pese a no ser la situación ideal, podemos optar por el uso de diversos recursos (teléfono, mensajes escritos, videollamadas…) para no aislarnos socialmente y sentirnos más acompañados (dentro de lo que cabe) en estos momentos donde vivimos el duelo en un estado de aislamiento y soledad.

 

¿Por fin he asumido la realidad… pero no sé como me siento?

 Los pensamientos, emociones y sentimientos asociados a la pérdida son diversos y lo más común, es encontrar cierta dificultad a la hora de poder identificar y expresar “nuestro mundo interno” (mental y emocional). A veces esto ocurre porque nos encontramos en un estado de incapacidad temporal, es decir, nos sentimos que no estamos preparados aún para afrontar la pérdida y todo lo relacionado con ella (el alto impacto emocional, la intensidad de las emociones, el dolor de los recuerdos y pensamientos…). Por ello debemos integrar y tener presente que las emociones, sea cual sea su tipo (positivas o negativas) son naturales y forman parte del ser humano, especialmente, en un proceso de duelo como el que ahora vivimos. 

Es importante reconocer que las emociones que sentimos son naturales y son parte de nuestro proceso, por ello, te propongo un ejercicio:

 

“Reconociendo mis sentimientos”

La finalidad como su nombre indica, es reconocer cómo nos sentimos. Para ello, vamos a identificar las emociones, añadiéndolas a una lista. Sería ideal poder hablar de ellas en ese papel, incluso añadir qué tipo de pensamientos acompañan a esas emociones (por ejemplo: “siento “x”… y pienso que…”). 

Existen diversas emociones y en este caso, deseo mostrarte

las que pueden encontrarse más relacionadas con la posible

pérdida o fallecimiento de un ser querido.

 

 

Tristeza: Acabo de perder a mi madre, a mi padre, a mi hermano, a mi compañero de vida, a mi amigo/a… Solo tengo ganas de llorar y de irme con él/ella”. Llora y no dejes de hacerlo: llora cada vez que lo necesites. Ten presente que no es deseable reprimirnos emocionalmente y que las lágrimas y la exteriorización de emociones bien sea de forma verbal o física siempre será beneficiosa para nuestra salud y bienestar integral (físico, mental y emocional). Por tanto, llorar nos permitirá liberar tensiones y drenar nuestro dolor.

 

 Ira: “La impotencia ante esta situación me hace sentir rabia”. La ira es una emoción “mal vista”, pero como el resto de emociones, también tiene su función. Esta emoción nos invade ante la injusticia, la percepción de obstáculos, las ofensas o ante la a amenaza de un posible daño… sin embargo, evita que nos ahoguemos en la tristeza. Te invito pues, a que busques nuevas formas de expresar tu indignación y tu rabia, de forma que puedas expresarlas de manera saludable e inocua (que no te hagan daño ni a ti ni a otras personas).

 

Temor: Tengo miedo de que le ocurra a otro de mis seres queridos”. En el período y situación donde te encuentras, es normal que tras haber perdido a alguien tengas temor de que la situación se repita. Por ello, escuchar y aceptar este miedo como normal en ti, te permitirá darle su espacio sin intentar negarlo, taparlo o esconderlo: sino atenderlo, escucharlo y aceptarlo como algo natural y normal (“es normal que tenga miedo”, “mis reacciones son naturales ante algo que genera tanto dolor, miedo o incertidumbre”…). Una vez escuches, aceptes y normalices tus miedos, podrás observar tu proceso con perspectiva y volver a encontrar poco a poco la paz y serenidad perdidas, pudiendo comprender e integrar mejor la pérdida y tener en cuenta las circunstancias reales y exclusivas de la persona que falleció (por ejemplo: era mayor, tenía patologías previas, no era la primera vez que le daba “el toquecito” el pecho… y debido a un cúmulo de eventualidades todo se agravó y falleció).

 

Culpa: “No debería haber tomado las decisiones que tomé y quizá se podía haber evitado…” “Debería haberlo hecho de otra manera…”. El ser humano busca culpables de forma inconsciente, se culpa en pos de poder “encontrar explicación y/o justificación a algo” necesitando en todo momento comprender y adjudicar un responsable a lo que ocurre. La culpa es un sentimiento que tan sólo provoca aturdimiento y confusión, cuando lo que debemos comprender e integrar en nosotros es que a veces las situaciones no dependen de nuestra persona, sino de factores externos.

 

Comentar y compartir tus pensamientos y sentimientos te ayudarán a identificar y transitar tu proceso emocional, determinando con cada vez más claridad el proceso en el que estás.

A lo largo del período de cuarentena, es normal sentirse en ocasiones como una montaña rusa, con subidas y bajadas emocionales, avances o retrocesos… Teniendo presente también que existirán días de mayor conexión con nuestras emociones, así como una desconexión de las mismas como mecanismo de defensa automático (ya que si nos mantenemos día a día 100% conectados a nivel emocional resultaría muy doloroso y agotador para nosotros).

 

La despedida: ¿Por qué es importante despedirse?

Cuando nos despedimos normalmente se presenta una gran apertura emocional, permitiéndonos decir cosas que generalmente callamos o no expresamos (el amor, el arrepentimiento, las explicaciones, los agradecimientos…). Expresar y manifestar nos permitirá recobrar la estabilidad, tranquilidad y equilibrio interior. Sin embargo, cuando la despedida física no es posible (como en estos momentos) el duelo puede complicarse un poco, por eso es importante despedirnos en cuanto sea posible.

Por ejemplo, si sentimos que hay cosas que no le pudimos decir a esa persona (antes o después de su fallecimiento) permite decírselas ahora: en voz alta, por escrito, mirando alguna foto suya, con una de sus pertenencias en la mano… escoge la forma más cómoda y perfecta para ti.

Con el paso del tiempo (días, semanas, meses…) compartir recuerdos y anécdotas tanto con tu familia como con tus amistades pueden ayudarte a dar espacio a lo que necesitas expresar sobre esa persona o sobre ti mismo(a). En el caso de que te siga costando dejarla ir, te recomiendo mis artículos:

 

¿Y los menores que? ¿Cómo le cuento a mis hijos que ha fallecido nuestro ser querido?

No, no me he olvidado de ellos…

 

¿Cómo decirle a mi hijo que ha fallecido su…?

A lo largo de este artículo he hablado del duelo desde la perspectiva adulta, pero no me he olvidado de los niños: hablar de estados de enfermedad o en este caso de la muerte, en ocasiones se tercia complicado, produciendo en nosotros un desconcierto donde no sabemos qué decir ni por dónde empezar y más aún, cuando se trata de los niños.

Suelen surgir diversas dudas, como ¿para qué hacerles sufrir? ¿si me callo, me lo reprochará el día de mañana?¿se lo digo o no se lo digo? Sin embargo, es fundamental e importante explicarles adecuadamente que la muerte es parte del ciclo vital, y que cuando otros mueren esa experiencia nos permite seguir creciendo interiormente, desarrollando nuevas herramientas y habilidades cruciales para la vida, pues esta pérdida les facilitará el día de mañana poder enfrentarse a otras pérdidas futuras (y no siempre físicas: pérdida de trabajo, ruptura sentimental, separación de amistades, proyecto frustrado, etc).

Por otro lado, deben tener presente que debido al período de cuarentena toda la familia estará en casa pasando 24h juntos, por lo que será difícil (por no decir casi imposible) ocultar 24h nuestra preocupación, malestar y/o dolor por el fallecimiento de nuestro ser querido. Los niños no son tontos: tienen todo el tiempo del mundo para observarte, aunque no te des cuenta. Por ello, si perciben algo y notan que aparte de ser malo es “tabú” (de lo que no se puede hablar) dejarán volar su imaginación… y tendrán mucho miedo de preguntar. Finalmente y cuando se enteren, también podrán sentir mucho enfado y decepción por que se les haya ocultado la noticia, pudiendo perder la confianza en ti.

 

Otras preguntas que pueden surgir:

¿Deberíamos entonces decirle la verdad?

Sí, siempre. Es importante ir informando y explicando los hechos y lo acontecido acorde a edad (por ejemplo: que la persona está cada vez “más enferma o malita” o que ha fallecido).

¿Cuándo y quién debe hacerlo? 

Es importante comunicar la noticia lo antes posible, así como que dicha comunicación sea por parte de alguien cercano y querido para el menor (por ejemplo, algún referente o alguna persona especial para él/ella).

¿Cómo lo hacemos?

Antes que nada, debemos valorar si lo que vamos a decirle y como se lo diremos se ajusta a su edad y será capaz de comprenderlo (en el caso de los niños). En el caso de pre-adolescentes y adolescentes, tener en cuenta que tienen una comprensión de la muerte más cercana a la de personas adultas, mientras que los más pequeños (menores de 5-6 años) pueden pensar que la muerte es reversible (de ahí el hecho de explicarlo adecuadamente).

Independientemente de la edad y especialmente en edades más pequeñas a la hora de explicar qué ha ocurrido, es importante que dejemos claro que la muerte es:

  • Un hecho Universal (ante esta situación el/la mejor toma conciencia de que sus seres queridos pueden morir. En el caso de los más pequeños será necesario explicarles que “la persona estaba muy muy malita o era muy muy mayor o ya tenía otra enfermedad antes que empeoró con el coronavirus”)

  • Es algo Irreversible (explicarle que la persona que ha fallecido no va a volver y que no la van a ver nunca más…  Quizás a los más pequeños les cuesta entender esto, por lo que pueden preguntar durante días o meses cuando va a volver o donde está… Tened paciencia)

  • En relación a la muerte, explicarles que no hay funciones vitales, es decir, que la persona no respira, no come, no ve, no oye, no siente y no sufre… y que en eso consiste la muerte, pasar de un estado a otro.

  • Dejar claro que la muerte tiene una causa médica, es decir, que tiene una explicación. En este caso, le explicaríamos la causa física de la muerte adaptada a su edad (para evitar que imagine cosas). Por ejemplo y en este caso para evitar que se asuste con el coronavirus, podríamos decirle que “ya tenía otra enfermedad previa que lo hizo más vulnerable” o que “era muy muy mayor y su cuerpo no podía luchar igual contra el virus o bichito

 

La Despedida: ¿Cómo pueden despedirse los/as menores?

 Si la persona aún no ha muerto pero está grave y los médicos temen lo peor…

 

  • Grabar un audio o escribir una carta donde puedan expresar y decir todo aquello que deseen. Es importante animarlos a decir todo lo que quieran y necesiten expresar, incluso cosas que les puedan hacer sentir un poco mal (culpables), por ejemplo: una mala respuesta, un desplante… y hacerles eco de que somos humanos y a todos nos podría pasar y nos ha pasado en algún momento de nuestra vida.

  • Hacer un dibujo y escribir en él lo que le quieran decir. En el caso de que aún no sepan escribir bien, puede ser el adulto quien lo haga por él/ella.

  • Grabar un cuento o cantar una canción que le guste a esa persona, que hayan compartido con ella en alguna ocasión o que les recuerde o conecte con ella de alguna manera

Lo ideal sería (en caso de que estuviera viva) intentar que dicho mensaje pudiera llegar a la persona ingresada. En este sentido, ya hay hospitales que están facilitando que estas cartas, mensajes y comunicaciones lleguen y acompañen a las personas que se encuentran en aislamiento, permitiendo la conexión con sus familiares de alguna manera.

 

Si la persona hospitalizada está consciente y puede responder a esa comunicación (grabación, carta…) aunque sea de forma breve (una palabra, sonrisa…) se le hará llegar al niño o adolescente su respuesta. Si la persona hospitalizada está inconsciente y es posible, que alguien le lea dicha carta o le muestre la grabación igualmente (el cuerpo “duerme”, la mente no).

 

El hecho de poder comunicarnos en estos momentos de alguna forma e interactuar por vías digitales es importante, pues el hospitalizado recibe su “regalo emocional” y sus familiares también se sienten más cerca, apoyando y cuidado desde la distancia de otra manera.

 

Si la persona ha fallecido: Animarlos igualmente a hacer esta carta o dibujo donde expresen todo lo que quieran, pueden buscar luego un espacio en casa, coger una foto de esa persona, encender una vela (si se desea) y leer la carta… haciéndolo en voz alta o en silencio (como cada uno desee). Es fundamental que lo realicen todos, bien sea toda la familia junta o de forma individual. En cualquier caso, si lo desean pueden compartir algún recuerdo bonito que cada uno tenga sobre esa persona, escuchar alguna canción que le gustase, etc. Esto también se podría hacer si la persona aún no ha fallecido, pero está inconsciente y en estado grave, por lo que no podemos comunicarnos con ella y buscamos otra forma de hacerlo para sentirla más cerca y con nosotros.

 

¿Qué podemos esperar de los/as niños/as?

  • Avances y retrocesos en la aceptación de la realidad: El hecho de estar aislados y llevar días sin ver a esa persona, hace difícil aceptar su muerte en su mente. Puede haber momentos en que nos digan o comenten cosas como si ésta siguiese viva. Hay que darles tiempo para que asimilen e integren la realidad.

  • En la etapa infantil se suele elaborar el duelo más rápido que en la edad adulta, los/as menores no pueden mantener una misma emoción durante mucho tiempo. Lo que hará que parezca que el duelo “va y viene”. Algo que te puede hacer entender mejor esto, es como cuando los niños se enfadan: en poco tiempo vuelven a “ser amigos”.

  • Las reacciones emocionales variarán en función de la edad: a menor edad expresarán su dolor con su conducta o cuerpo (irritabilidad, rabietas, miedos,  no querer dormir solos, hacerse pipí encima cuando ya controlaba…) mientras que pre-adolescentes y adolescentes lo mostrarán de forma más parecida a los adultos (malhumor, pérdida de intereses, tristeza, anhedonia…).

 

Algunas recomendaciones:

  • Compartan vuestras emociones, pues así les ayudaréis a expresar las suyas: son momentos duros y difíciles para toda la familia (dolor, impotencia, rabia… son algunas de las emociones que sentiréis todos, independientemente de la edad).

  • Es bueno mostrar nuestras emociones de forma controlada (incluso llorar, pero sin desbordarnos). Si expresamos nuestras emociones de manera descontrolada los más pequeños de la casa se asustarán y no sabrán como manejarlo, pudiendo incluso controlar las suyas propias y pensar que deben protegernos (adjudicándose un rol que no le corresponde, en pos de cuidar a la persona adulta: y es al revés, somos nosotros quienes debemos acompañarles, contenerles y sostenerles).

  • Facilitar y promover que se sientan libres de preguntar lo que necesiten (aunque a veces, sus preguntas nos puedan desconcertar o afectar, pero son necesarias para ellos)

  • Responder a las preguntas con la mayor sinceridad posible y teniendo en cuenta su edad (si no sabemos alguna respuesta, admitirlo: “no lo sé, hay cosas que yo tampoco entiendo”).

  • A menor edad y para facilitar que asimilen la noticia, podemos preparárles diciéndole que la persona está muy muy malita/enferma antes de decirle que ha fallecido (aunque no distanciaremos mucho la noticia, recuerda que se dan cuenta de todo)

  • En adolescentes respetaremos su silencio si no quieren hablar, ofreciéndonos y buscando otro momento más adecuado (a veces prefieren compartir lo que sienten con sus amistades, pudiendo conectarse y compartir a través de las redes… o quizás deseen momentos de absoluta soledad donde rumiar su propio sufrimiento interno, sin deseos de compartirlo hasta sentirse 100% preparados para exteriorizar sus emociones).

 

Si en algún momento quieren hacer algún “homenaje” a la persona fallecida podéis ver distintas alternativas: un álbum o caja de recuerdos, realizar alguna manualidad, escribirle algún poema o canción, crear una historia, hacer un recopilatorio de canciones que le recuerden o conecten con esa persona…

 

 ¿Y cuándo todo esto pase… qué hacemos?: 

Recomendaciones tras la situación de alarma

 Los ritos funerarios, homenajes y despedidas son una parte importante en el proceso de un duelo sano. Las personas necesitamos un tiempo y un espacio físico y compartido, donde visibilizar la pérdida, darle un lugar, un culto… A lo largo de la historia de la humanidad han sido y siguen siendo muchas las posibilidades de ceremonias o ritos, todo ello dependerá del modo en que las personas asimilemos, integremos y vivamos este cambio (la muerte). Sin embargo, lo que está claro es que la pérdida y/o fallecimiento humano crea un antes y un después en nuestras vidas, independientemente de nuestra cultura.

En el presente, nos encontramos con que el duelo y/o despedida física (por diversos motivos) puede resultar inviable o existen limitaciones. Por ello, es recomendable que al menos se desarrolle algún tipo de rito u homenaje en cuanto sea posible, recordando que compartir alivia el dolor.  

Según las necesidades en cada caso, es aconsejable que una vez que haya pasado esta crisis, se prepare un ritual de despedida normalizado, teniendo presente que los ritos, homenajes, ceremonias o actos simbólicos de despedida son también maneras de canalizar el duelo, pues ayudan a expresar lo que se siente y dan significados profundos a la pérdida más allá de las palabras.

Plantear algún tipo de rito de despedida simbólico puede suponer un avance en la elaboración del duelo, por ello, es importante organizarlo. Debemos tener en cuenta que es algo personal y único, por lo que a la hora de su preparación hay que valorar si se desea hacer y cómo deseamos hacerlo ahora mismo.

Fase de preparación del duelo (bajo el estado de alarma): Recomendamos un encuentro o pequeña reunión informal para prepararlo (en este caso, usen vías digitales si las necesitan para interactuar con toda la familia). En esta reunión se puede escuchar a cada persona implicada, ver qué necesita cada uno, como lo está viviendo y qué le gustaría hacer: esto servirá para ir viendo cómo poder llevarlo a cabo, cuándo hacerlo y cómo lo van a hacer para poder despedirse todos juntos de la persona fallecida así como apoyarse mutuamente.

Fase de preparación del duelo (post estado de alarma): algunos ejemplos podrían ser…

  • Preparar un acto formal y público, en alguna fecha significativa (similar a lo que haríamos si fuese un duelo convencional, con la salvedad de que escogeremos una fecha, lugar y espacio especial y sentido para toda la familia).

  • Preparar un encuentro más informal (una reunión especial, como una forma de honrar y recordar al ser querido. Ejemplos de ello puede ser una cena/almuerzo, una fiesta, un festejo…).  

  • Preparar alguna despedida simbólica (hacer algo que tenga especial sentido para esa familia en concreto o para recordar a esa persona fallecida. Algunos ejemplos podrían ser plantar un árbol, soltar globos y “dejarlos ir”, ir a algún lugar significativo…)

 

Para dar por finalizado el presente artículo, tan sólo puedo compartir desde el amor más absoluto una frase maravillosa que espero, recuerdes siempre:

La muerte no existela gente sólo muere cuando la olvidan

si puedes recordarme, siempre estaré contigo

 

Pd: Próxima Semana “Píldoras Psicológicas Positivas: ¡Podremos con el COVID-19!”

 

 

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Un comentario

  1. Gracias. Han pasado muchos años que murieron mis seres queridos. No pude ver todas estas explicaciones que nos ofreces. Quedó todo dentro.
    Ahora se que pueden curarse y sanarse. Un abrazo. Y stoy disponible para si alguien quiere expresar algo que le ocurra le puedo simplemente escuchar
    656628815

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