Aceptación y Compromiso

La vida y las circunstancias hay que aceptarlas tal y como vienen, considero que es la afirmación más inteligente y sencilla que uno puede aplicar en sí mismo(a). Aceptar las cosas como son, me gusten o no, me permite manejar mejor mis emociones y por ende, no dejarme llevar por “cualquier tormenta” (interna o externa).

En el presente que ahora vivimos donde todo parece tornarse complicado…: unos ven barrotes mientras otros ven alas y transformación, unos se sumen en el dolor mientras otros se mantienen en la fe y la esperanza, muchos se quejan mientras otros pasan a la acción y actúan… Así de controvertida es la vida y sus gentes y es que al final, todo es cuestión de actitud: cuestión de aceptación y compromiso.

La aceptación no es resignación, es reconocer que existen situaciones no deseadas en nuestra realidad y que debemos aprender a aceptarlas y asumirlas sin quejas ni excusas, para poder fortalecernos y salir resilientes de lo que ahora acontece. Aceptar, es también una decisión que implica admitir y afrontar las situaciones que ahora vivo con entereza y positividad, aunque lo que me de la vida no me guste… pues todo es un regalo enmascarado para poder alcanzar un nuevo aprendizaje (sabiduría) reconociendo en dicho proceso que habrá cosas que no pueda cambiar, mientras que habrá otras tantas que están en mi mano y que puedo controlar y corregir.

Desde el momento en el que aceptamos algo, nos abrimos a experimentar otras vivencias y posibilidades. Comenzamos a entrenar y fortalecer nuestras habilidades y/o capacidades y permitimos que crezcan o aparezcan otras tantas (tolerancia a la frustración, flexibilidad psicológica, dominio del estrés y la ansiedad, resiliencia, entre otros). 

Mi aceptación, la aceptación de lo que ahora ocurre… no sólo me afectará a mí como ser humano. Somos seres sociales, interactuamos con otros y todos nos construimos y nos aportamos y nutrimos con cada experiencia y en cada aprendizaje. Debo ser consciente de que mi/la aceptación también viene acompañada del compromiso: compromiso a ser la mejor versión de mi mismo(a) que puedo llegar a ser, compromiso por aportar mi granito de arena a la sociedad, compromiso a mejorar la vida de alguien (sea quien sea), compromiso a actuar no sólo por el bienestar propio sino por el bienestar social…

En ocasiones la vida nos pondrá pruebas tan duras, que tendremos que construir puentes entre personas, entre nosotros mismos y ante las situaciones difíciles de manejar…

El pasado ya sucedió, nada se puede corregir en él… más si aprender de él para crear un mejor presente. El futuro será según nosotros vivamos nuestro presente, un presente que deseo fervientemente que sea de aceptación y compromiso por parte de todos(as): aceptación de lo que sucede y compromiso de hacer todo lo que está en mi mano y en mi marco de actuación para no solo mejorar mi propia situación sino la de los demás: porque todos somos uno y esta vez, hay que formar un GRAN equipo humano.

Todo pasa, esto también pasará. Y es que nada es inamovible ni estático…  

Sin embargo, en ocasiones somos nuestros peores enemigos(as): por momentos nuestras mentes y corazones se pueden enturbiar por lo que ahora ocurre… pero seguimos vivos, seguimos luchando y debemos seguir siendo una piña donde no haya ni una sola fisura.

Los seres humanos por lo general, o somos muy mentales o somos muy emocionales y nuestro día a día se mueve entre esos dos estados (a veces tenemos el corazón y la mente abiertos, otras cerrados: pero siguen vivos y funcionando, en ocasiones se contraen o se nublan por miedo y desconfianza y luego parecen dilatarse queriendo dar y recibir amor y positividad…). Recuerda que tienes la capacidad de encontrar el equilibrio de estas dos fuerzas: mente y corazón, recuerda lo afortunado(a) que eres hoy día y sé agradecido(a) (tienes un techo, tienes que comer, tienes que vestir, tienes a quien amar…). Que esta tesitura de la vida te haga reflexionar, te haga pensar que debes crear la vida que deseas para ti… porque la vida no tiene por qué ser perfecta para que sea maravillosa: ya el hecho de estar vivo lo es.

Disfruta con tu familia en casa, de tus hijos… haz cosas que tenías olvidadas y que “por falta de tiempo” habías pospuesto. Mira a los tuyos a los ojos y siéntete afortunado(a) de tenerlos aún contigo, de poder pasar el tiempo que tanto nos ata en el que era nuestro día a día de piloto automático y si están lejos ¡alégrate también! porque aún viven y mientras estemos vivos nada es imposible.

Estas vivo(a). Sigues siendo un milagro de la creación…

La vida se mide en instantes y sobre todo, en nuestra capacidad para estar abierto a la realidad, a la oportunidad, a la magia de los detalles más simples que nos rodean y al optimismo. ¡Que nada te pare! Ni siquiera esta situación… teniendo siempre presente, eso si: la Aceptación y el Compromiso.

Finalmente, te invito a llevar la aceptación y compromiso más allá, a otro nivel… con pequeñas/grandes acciones que no sólo harán vibrar y hacer sentir feliz a tu corazón sino al de los demás.

Con todo este tiempo libre, podrías…

  1. Escribir cartas de agradecimiento a las personas que te han ayudado en momentos duros de tu vida, reconocerles su valor y manifestarles las emociones que no le hayas mostrado con anterioridad o simplemente, que desees recordarles. (En caso de no estar vivos o no tener contactos con ellos, hacerlo igualmente).
  1. Revisar tu proyecto de vida: todos tenemos sueños, metas y proyectos, pero en ocasiones vamos tan en piloto automático por la vida que deberíamos preguntarnos… ¿lo que estaba haciendo iba en la dirección correcta? ¿Qué cosas me gustaría cambiar de mi? ¿por cuál puedo empezar ahora que tengo tiempo para establecer nuevos hábitos?.
  1. Tomarte tiempos de autocuidado: haz cosas que antes no podías hacer: descansa, hazte  la manicura, ponte cremas, haz deporte en casa, siente tu cuerpo y tu mente, lee, juega, COMPARTE…
  1. Haz una lista por las cosas por las que estás agradecido(a), las cosas buenas que tienes o que te han pasado: se consciente de que no todos corren o han corrido la misma suerte que tú. Así que haz una lista de todo lo que valoras en tu vida y dales su lugar (familia, pareja, hijos, amigos, trabajo, sueños…).
  1. ¡Transfórmate!: deshazte del miedo y ábrete a vivir la experiencia, se consciente de que tus acciones cambian y transforman también al mundo y eres una pieza clave al igual que todos: piensa que cosas buenas te está haciendo ver esta experiencia negativa, piensa todas las cosas que valoras y que aprendes con esto, y sobre todo, reflexiona sobre que cosas puedes dar/aportar a los demás que están viviendo lo mismo que tú… porque que cada persona ofrecerá lo que esté en su mano y en su corazón…

 

 

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