Adolescentes: Consumo precoz de drogas

En este mundo tan interconectado es muy fácil encontrar información sobre las drogas. Si se busca su definición en internet, se puede encontrar un concepto tan simple como el de “sustancia que al entrar en el organismo, produce alteraciones en el cerebro, generando sensaciones en el consumidor, tales como: alucinaciones, amplificación de los sentidos y concentración, pero con graves consecuencias a largo plazo…”. Ese concepto se tercia demasiado corto para todo el mal que pueden generar las drogas, y se vuelve aun mayor cuando quienes las consumen son personas jóvenes.

Se ha estimado que cada día es menor la edad a la que comienza la exposición a las drogas en menores, llegando a ser incluso desde los 9-10 años. A continuación se expondrán las causas más comunes que impulsan a una persona joven a adentrarse en el mundo de la droga, y algunos consejos para ayudar a los ya adictos, si fuera el caso.

 

Causas del consumo precoz de drogas

 

Generalmente se suele catalogar a una persona con problemas de drogadicción como delincuente e incluso hay quienes llegan a pensar que nacieron así y no tienen remedio, sin embargo, la verdad es que se ha encontrado que existen razones que aumentan la probabilidad de que un/a joven pruebe las drogas por primera vez y se haga adicto/a, entre las que destacan:

  • Núcleo familiar inestable: un menor es una persona mental y emocionalmente vulnerable y tiene una necesidad aun mayor de atención y cuidado que un adulto. Si el ambiente en el que está creciendo se vuelve inestable, violento (física o psicológicamente hablando) y además el consumo de drogas es algo habitual en este contexto, existen altas probabilidades de que el/la joven se vuelque a consumir drogas.
  • Necesidad de ser independiente: hay jóvenes que buscan ser reconocidos, valorados como adultos y al no conseguirlo, si la necesidad es muy grande o si esto no es adecuadamente abordado por la familia, entonces querrá lograrlo a toda costa, buscando personas que si lo vean como un ser independiente y que le brinden respeto, como amigos también rebeldes o incluso bandas en donde el consumo de droga es habitual, siendo en ocasiones un requisito para ser miembro.
  • Necesidad de inclusión: hay personas que tienen un fuerte sentimiento de soledad y buscan desesperadamente pertenecer a un grupo sin importar el costo que suponga. Este tipo de personas es rechazado ampliamente por la sociedad y únicamente es aceptada en entornos inestables como las pandillas.
  • La curiosidad: no por nada existe el dicho “la curiosidad mató al gato”. Hay quienes desean explorar y experimentar todo del mundo que les rodea e ir siempre más allá. Eso incluye lo bueno y lo malo. Muchas de las personas que han probado estupefacientes por curiosidad, han terminado con sus vidas destruidas por la drogadicción.
  • Sentirse invulnerable: Cuando se es joven se tiene la sensación de ser indestructible, y ello se extrapola a cada facción de la vida. Si este sentimiento se combina con el consumo de drogas, la adicción está servida, y por supuesto, los problemas que vienen con ello también.

Deseo realizar una especial mención a estudios entorno a este tema, como el realizado por Elisardo Becoña de la Universidad de Santiago de Compostela para el Observatorio Español Sobre Drogas. En él, se destaca que de los jóvenes estudiantes que se encuentran entre los 14 y los 18 años de edad, el 2,7% había consumido éxtasis en el último año por lo menos una vez, y el 5% cocaína.

Además, el estudio buscaba realizar un perfil de los jóvenes más vulnerables y se encontró que: aquellos que son másimpulsivos y/o rebeldes, son los más propensos a probar la droga. Esto por supuesto, no debe tomarse como algo absoluto pues, como se mencionó anteriormente, existen factores ambientales que también son catalizadores.

 

Consecuencias del consumo precoz de drogas

 

El consumo reiterado de sustancias nocivas para la salud, como por ejemplo las drogas, tiende a dejar daños en el individuo que pueden ser manejables si se tratan a tiempo o en su defecto, puede tener consecuencias devastadoras, tanto físicas como mentales, llegando a darse en multitud de casos la muerte del adicto o inclusive de un tercero.  Dentro de las consecuencias, podemos citar:

  • Daños a nivel psicológico: Brotes psicóticos, Trastorno de aprendizaje, concentración y memoria (que a su vez repercute en el rendimiento escolar), Desarrollo de esquizofrenia en aquellas personas que poseen predisposición a la misma, Trastornos psicomotores (se vuelve casi imposible realizar tareas complejas). Se incrementa la depresión y se tienen reacciones de pánico y ansiedad, entre otras muchas cosas.
  • Daño cerebral: aumenta el riesgo de infarto cerebral, la neurotoxicidad se hace presente y también se presentan alteraciones neuropsiquiátricas.
  • Daño en el sistema respiratorio: esto es característico del consumo de marihuana o del hachís, por ello se encuentran enfisemas pulmonares, bronquitis…
  • Daño al sistema cardiovascular: hemorragia cerebral, alteración de la frecuencia cardiaca, cardiopatía isquémica, hipotensión, riesgo de angina de pecho, taquicardia e hipertensión, arritmia, infarto de miocardio…
  • Otros daños conocidos: insuficiencia renal, problemas dentales, rabdomiólisis, insuficiencia hepática, pérdida de olfato, coagulopatía, sinusitis, insomnio, perforación del tabique nasal, convulsiones, etc.

 

¿Cómo determinar el consumo precoz de drogas?

 

Se debe tener muy claro que la drogadicción es fácilmente tratable siempre y cuando se detecte de manera temprana y/o la persona desee acceder a la ayuda que se le ofrece desde diversos servicios y/o entidades. Mientras más se avance, más se vuelve un reto mayor el sacar a un joven de ese mundo. Es por ello, que se listan a continuación las diferentes señales físicas y psicológicas a las que se les debe prestar especial atención para determinar si existe un posible problema con drogas.

  • El consumo de estimulantes provoca un habla más rápida y de manera explosiva.
  • Las drogas inhaladas producen un olor corporal y aliento inusual.
  • El uso de depresivos y tranquilizantes provocan una pronunciación mala y lenta.
  • La presencia de pupilas puntiformes (inusualmente pequeñas) o dilatadas.
  • Un andar muy inestable.
  • El PCP produce nistagmo, es decir, movimiento rápido de los ojos.
  • La marihuana causa un aumento inusual del apetito.
  • La cocaína, metanfetaminas y anfetaminas producen Inapetencia.
  • Tos persistente.
  • Ojos rojos inyectados de sangre.
  • Los estimulantes provocan hiperactividad.
  • Los opiáceos producen somnolencia, apatía y pereza constante, pero también lo provocan los estimulantes cuando pasa su efecto.
  • El joven deja de participar en actividades que para él eran habituales.
  • Roba y miente.
  • Un cambio radical en su círculo de amigos.
  • Deja de asistir a la escuela y/o su rendimiento disminuye notablemente.
  • Aumenta el secretismo.

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¿Cómo ayudar a un joven adicto?

 

La Doctora Leticia Echeverría, especialista en adicciones de la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma que “la familia es el pilar fundamental para alejar a los jóvenes del mundo de las drogas y también para sacarlos, si es que ya ingresaron…”. Tener padres comprensivos y atentos, involucrados en la vida de sus hijos, evita que consuman drogas y ayuda a rehabilitar a los ya adictos. Para ayudar a un joven adicto lo mejor es:

 

  • Imponer límites: una de las particularidades que tiene un adicto es que tiende a manipular a sus seres queridos y por ende, las sanciones que se le han impuesto no se cumplen. Esto provoca una espiral aún más destructiva en el hogar, con lo que la situación tiende a escalar más. Para evitar esto, no se debe ser condescendiente, se deben cumplir las normas y límites que previamente se le deben haber advertido.
  • No tratar de convencerlo: por más que hables con un adicto sobre lo perjudicial de sus acciones, este simplemente afianzará más su actitud negativa como forma de reto, para mostrar que puede hacer lo que quiera y dejarlo de hacer cuando quiera. Conviene tratar la adicción como enfermedad e indicarle que tiene cura, así sentirá menos vergüenza y tratará de buscar ayuda.
  • Dejar de sobreprotegerlo: aquellos que son adictos hacen daño y dejan una estela de desastre, especialmente con aquellas personas cercanas. Son profesionales en la manipulación y por ello no dudarán de librarse de las consecuencias, pues generalmente alguien se ocupa de eso. Lo mejor es dejar que las afronte y repare los daños para que adquiera mayor responsabilidad y compromiso.
  • Habla con la verdad: Para enfrentarlo simplemente dile que estás al tanto de que consume drogas, de todas las consecuencias dañinas que estas tienen para él a nivel físico, mental, social y que conoces soluciones a ese tipo de situación de la que ya debes estar completamente informado.
  • Hablar sobre el tema, en relación a los efectos de la droga: Hablar con una persona drogada es una pérdida de tiempo, pues al final no recordarán lo hablado o en su defecto, terminarán reaccionando de forma violenta en tu contra. Para ello, espera a que los efectos pasen. Háblale sobre cada cosa que hizo estando bajos los efectos de la/s droga/s y luego aborda el tema con profundidad y serenidad.
  • Busca ayuda profesional: Evidentemente los consejos anteriores ayudarán a atraer la atención del joven, a mejorar la confianza y con suerte, tendrá la completa y total disposición para recibir ayuda. Aun así, para combatir la adicción a las drogas se necesita de un tratamiento específico, y esto solo pueden ofrecerlos profesionales. Conviene que visites a tu médico de cabecera para verificar si la situación requiere que la persona sea internada para recibir tratamiento y/o supervisión profesional de manera constante y de los servicios a los que puedes acudir.

Como se ha podido comprobar, el consumo de drogas tiene efectos muy negativos en la persona, especialmente si son jóvenes. Como padre/madre o amigo/a, conviene proporcionar un ambiente tranquilo y en confianza para que la persona con adicción pueda hablar con facilidad y sin prejuicios sobre sus problemas. Se debe recordar que, por más eficiente que sea un tratamiento, este no tendrá el resultado esperado si el paciente no lo desea (“No se puede sacar a nadie de donde no quiere salir…”) aun así: INTÉNTALO.

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