¿Cómo mejorar la comunicación con mis hijos?

Todos somos hijos y alguna vez fuimos niños y adolescentes, por lo que sabemos de primera mano los pensamientos que surgen en esas etapas de la vida. Claro es que la vida de cada persona es diferente, pero lo que parece repetirse en la mayoría de casos es el modo en el que los padres establecen comunicación con los hijos, la cual siempre se puede mejorar.

Como padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero somos humanos y las inseguridades también nos azotan, siendo propensos a cometer errores y en ocasiones a repetir los mismos patrones que nuestros padres, pues pensamos que si a ellos les funcionó… entonces a nosotros también nos funcionará, o en última instancia: terminamos con una imposición que resulta contraproducente para la relación padre/madre e hijo.

A continuación te sugiero algunas claves para lograr establecer una adecuada comunicación con los hijos.

Importancia de la comunicación con los hijos

Cuando se es niño o adolescente la presencia de los padres se vuelve necesaria, pues son aquellos que servirán de acompañantes para que puedan lograr sus metas, reponerse rápidamente ante los retos y en general convertirse en personas de bien que ayuden y aporten a mejorar este mundo. Esto solo es posible si los padres tienen una excelente comunicación con los hijos.

Los hijos en sus etapas tempranas son fácilmente influenciables, y ciertamente son un desafío para cada padre lograr que sus vástagos puedan comprender sus ideas, así como tomar y aplicar los consejos que se les han dado: pero es totalmente posible, simplemente se deben tener presente algunos tips y como resultado se tendrán hijos felices y colaborativos que querrán siempre contarle todo a los padres y lo mejor de todo, ¡de mutuo propio!.

Comunicación con niños

Los niños son seres muy receptivos y a su vez extremadamente sensibles, por ello se debe tener especial cuidado al momento de comunicarse con ellos, pues de lo contrario podría obtenerse un efecto no deseado. Algunos detalles a tener en cuenta son los siguientes:

Ser claros: se debe buscar la manera que el niño entienda las cosas al máximo, y ello implica ser completamente claros y abiertos ante tema que se esté tratando en ese momento. Si para él es confuso, no asimilará lo dicho, o en el peor de los casos: interpretará algo total y completamente diferente a lo que queríamos expresarle. Un ejemplo que además es cliché en los dibujos animados, es el momento en el que el hijo desea saber de dónde vienen los bebés.

No ser contradictorios: hay ocasiones en las que inevitablemente caeremos en la soberbia o simplemente el error de creer que nuestra autoridad es máxima, y como tal podemos hacer y decir lo que queramos cuando queramos y aun así “tendremos razón”…. Por ejemplo, si le indicamos a un niño que está mal un tipo de actividad y luego resulta que no lo es, esta contradicción creara confusión al infante.

Evitar las imposiciones: ser impositivo crea una mala imagen de nosotros a nuestros hijos, al final simplemente lograremos que nos tengan miedo y por ende nos ocultarán hasta los más mínimos detalles para evitar ser reprendidos o castigados. Al final terminarán ocultándonos detalles importantes de sus vidas, en donde ellos necesitan de nuestra guía para seguir adelante.

Usar métodos dinámicos: a los niños les encantan los juegos y justamente en esa etapa de sus vidas es el mejor método de aprendizaje. Si se ve cada lección como un juego, existe un 99% de probabilidad de que quede grabado de por vida en su mente. Por ejemplo, si deseas que comience a usar el cinturón en el coche, se puede inventar una competencia de quien se lo pone primero.

Dar ejemplo: Este es un punto importante y donde muchos padres se caen. Creer que por ser padre/madre se puede hacer lo que se venga en gana y es un error, pues los niños al ver el comportamiento de sus padres, procurarán en gran medida imitarlos, pues son sus ídolos y/o figuras de referencia.

Comunicación con adolescentes

Cuando los hijos pasan de ser niños a adolescentes las cosas cambian y la mayoría de los padres no saben cómo lidiar con ese cambio, por lo que terminan tachando a los jóvenes de rebeldes… pero la cuestión aquí es que simplemente son incomprendidos. Para tener una buena comunicación con ellos se debe:

Ser buen oyente: Esta clave es una de las más importantes e incluso se puede decir que la más importante: practicar 100% la escucha activa. Para los padres es un reto enorme este punto, pues creen que los temas que tratan son poco profundos y por ende carecen de importancia, o en otras palabras, temas infantiles, pero para ellos son cuestiones de importancia.

Tratarlos como adultos: Esto va muy de la mano con lo anterior, pues aún es costumbre tratar a los jóvenes como niños ya que no se tiene una referencia para determinar cuando ya no se es niño y se comienza a ser adolescente. Y claro, que se tomen como importantes los temas a tratar, le da el sentido de importancia que ellos buscan, de tal manera que la comunicación será más fluida.

Respeto: Quizás suene repetitivo, pero realmente es importante: los adolescentes desean ser escuchados, y que sus opiniones sean tomadas en cuenta como cualquier otro adulto. Por ello quieren participar en conversaciones y discusiones donde puedan aportar, y serán totalmente abiertos siempre y cuando encuentren respeto, de lo contrario, se cerrarán.

Evitar juzgar: constantemente emitimos juicios de valor sin darnos cuenta. Esto se acentúa en las personas de confianza y principalmente en nuestros hijos, pues al ser más experimentados en este juego de la vida, damos por sentado que nuestro accionar es siempre correcto y el proceder que se aleje de ese camino, está mal. Tratamos de arreglarlo emitiendo continuamente juicios de valor que terminarán por presionar y cohibir al joven.

Evitar dar consejos: los padres constantemente estamos aconsejando a los hijos sin importar si estos están dispuestos a recibirlos o no. Estos solo terminan por fastidiarse e ignorar por completo lo que hemos dicho. Ellos quieren elegir cuando recibir un consejo, sentirse importantes, por ello conviene aconsejar solo cuando ellos así lo requieran, o en su defecto, preguntar si desean algún consejo.

Los tips ya presentados son sencillos y fácilmente aplicables, pero como punto final se tiene un consejo que sirve tanto para niños como adolescentes, y es comunicarse para captar la atención del sistema límbico, es decir, hablar para obtener una respuesta emocional y no tanto lógica del individuo. Dominando este arte, los padres podrán fácilmente tener una excelente comunicación con los hijos.

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