Dejar ir

Definir “vida” es algo tan difícil que aún no se llega un consenso por parte de los grandes pensadores, pues engloba demasiados conceptos. A pesar de ello, sabemos qué es estar vivo, y también sabemos que ello implica someterse a multitud de situaciones impredecibles que podemos disfrutar o no. Un buen ejemplo de ello son experiencias negativas o la pérdida de una persona importante en tu vida, momento en el cual debemos aprender a dejar ir, aprender a desapegarnos.

Recordemos que la vida da muchas vueltas, y tanto las buenas experiencias como las que no lo son tanto, le dan sabor. Sin embargo, hay momentos en los que las experiencias nos sacuden de tal manera, que volver a levantarnos resulta un reto mayor.

Para aquellos que enfrentan situaciones de este tipo, traemos un artículo que los ayudara en su proceso de duelo, dejando ir esas experiencias negativas que se han vuelto una carga…

 

El duelo

El duelo es una avalancha de emociones e incertidumbre que nos afecta cuando sufrimos una pérdida (muerte de un ser querido, término de una relación afectiva, despido…), o en su defecto, pasamos por situaciones muy fuertes o difíciles a nivel emocional, ya sea en nuestro trabajo (errores de alto costo) o en nuestras vidas personales (pérdida de control). El duelo tiene diferentes etapas que según Úrsula Markham, las cuáles son:

 

1-    Incredulidad o negación

En este punto no damos crédito de lo que ha sucedido. Estamos de manera continua repasando mentalmente los eventos, buscando posibles soluciones, pero no las encontramos… por lo que anhelamos que todo sea una fantasía, un simple sueño, y que en cualquier momento nos despertaremos. Sin embargo, esto no ocurre, lo que hace que entremos en la siguiente fase.

2-    Resentimiento

En esta etapa la desesperación aumenta, buscando una salida continua a los acontecimientos. Ya estamos más conscientes de lo sucedido, pero queremos escapar, huir… y al sentirnos acorralados, sin alternativas, nuestros sentimientos más básicos tienden a aflorar al exterior. Es en esta etapa donde la ira hace su aparición, arremetiendo, ya sea verbal o físicamente, contra todo aquel que lo merezca o no.

 

3-    Temores

Una vez que ha mermado el enojo, nuestra mente comienza a desacelerar, pero aun así continúa pensando, esta vez con más detalle. Se proyectan pensamientos dirigidos hacia un futuro, apareciendo preguntas como ¿Y AHORA QUE? ¿Qué SERA DE MÍ? ¿PODRÉ SUPERARLO ALGÚN DÍA? Estarán constantemente bombardeando nuestro pensamiento.

 

4-    Resignación

Es aquí donde aceptamos todo lo sucedido como una realidad de la que no podemos escapar. Si bien ya lo asimilamos, aún los sentimientos están a flor de piel, pero de manera paulatina la calma se va apoderando de nuestro ser. Nuestra mente comienza a redirigirse y enfocarse de otra forma, y con ello pasamos a la última fase para dejar ir a un ser amado.

5-    Serenidad

Esta es la etapa final. Corresponde al punto cumbre ideal que buscamos, pues en ello nuestros sentimientos y pensamientos están bajo nuestro control. La aceptación de los eventos es total, y ya estamos enfocados en responder las preguntas que antes nos habíamos planteado, así como la edificación de planes de acción que llevaremos de manera inmediata.

El proceso del duelo es importante para dejar ir la experiencia. De no llevarlo a cabo, estaremos eternamente en negación, y ella podrá afectarnos negativamente en el futuro, ya sea con la pareja, en el trabajo, con los hijos y en el peor de los casos, podríamos convertimos en seres disfuncionales para la sociedad producto de la depresión…

 

¿Cómo superar una pérdida?

Para cada persona el proceso de duelo representa un desafío, más para algunos que para otros otros. Si quieres dejar atrás esta pérdida o circunstancia negativa:

  • Rodéate de seres queridos. Estar con personas de confianza, hablar sobre lo sucedido. Desahógate, saca a la luz todos esos sentimientos de tristeza e ira que tienes dentro de ti. Cuando lo hagas, sentirás un gran alivio en tu interior.
  • Escribe una nota y átala a un globo. En este acto simbólico, escribirás en una nota todo lo referente al evento ocurrido o el nombre de la persona que se ha ido, lo atas a un globo, y lo sueltas en un lugar abierto. Sentirás como el viendo se lleva tus problemas.
  • Ocúpate. Concentrarte en tu trabajo, reorganizar tu casa, hacer deporte e incluso aprender nuevas habilidades (manualidades, un nuevo estilo de baile…), todo ello harán que tu mente piense menos en lo sucedido y con ello te concentraras más en avanzar.
  • Diviértete. Busca a tus amigos y sal un rato a disfrutar de la vida. Relájate.
  • Golpea un cojín. Si el evento se repite en tu mente a lo largo de tu día, puedes golpear un cojín para desahogar tus sentimientos negativos. De esta manera te librarás rápidamente de ellos y podrás continuar tu día.
  • Consiéntete. Hazte un cambio de imagen. Prepara tu comida favorita. Mira una serie que te guste. Escucha música agradable. De esta forma mantendrás tus ánimos en alto y evitaras pensar en lo negativo.
  • Busca ayuda profesional. Si tras intentar todo lo anterior, aun sigues sin poder culminar el proceso de duelo, lo mejor es buscar ayuda profesional para que pueda tratar tu situación.
  • Recuerda que la vida está llena de sorpresas y de imprevistos, y aunque deseemos con todo nuestro ser tener el control siempre, la verdad es que habrá momentos en los que la vida nos demostrará que es impredecible y por ello debemos aprender a dejar ir. No olvidemos que la vida es solo una. Vivámosla al máximo recordando siempre lo positivo.

Si te ha gustado, te invito a compartirlo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos que pueden interesarte

× ¿Hablamos?