Detención del Pensamiento

Detención del pensamiento

 

La mente está funcionando de manera constante, no existe momento del día que esté “apagada o fuera de cobertura” (aunque creamos que sí), es decir, siempre está pensando en algo o trabajando de forma inconsciente. Mantener la atención en las actividades que realizamos es una prioridad para todos, pero si un pensamiento que nos causa estrés o ansiedad nos invade, entonces nuestra concentración cesa y se dispersa, situación que puede prolongarse haciéndonos improductivos por momentos…

Esta situación carece de importancia si los periodos son esporádicos y con pensamientos que se desvanecen, pero comienza a ser grave cuando los pensamientos se repiten de manera constante a lo largo de las horas, en el transcurso del día o incluso durante largos periodos de tiempo (como meses o años). La técnica de detención del pensamiento fue creada para ayudar a las personas a tratar este padecimiento, y es la que te mostraré a continuación. Pero antes…

 

¿Qué es la técnica de detención del pensamiento?

 

Esta técnica fue presentada por primera vez por Alexander Bain en el año de 1928 en su libro “El control del pensamiento en la vida cotidiana”, y posteriormente, Joseph Wolpe en colaboración con otros terapeutas, los cuales la tomaron y adaptaron para tratar padecimientos de la conducta como obsesiones, fobias, ansiedad, entre otras. Es un método que, de ser realizado correctamente y con disciplina, otorga y confiere excelentes resultados.

La técnica de detención del pensamiento tiene como principio básico el detectar los pensamientos rumiativos (aquellos que nos causan estrés y ansiedad y que se manifiestan de forma repetitiva y constante en nuestra mente), detenerlos súbitamente (ya sea con una palabra o acción), y posteriormente modificarlos, hasta que su incidencia sea mínima en nosotros, o por ende, si fuera posible, cambiarlos en su totalidad por pensamientos positivos.

 

Pasos para aplicar la técnica de detención del pensamiento

 

1. Determina un momento del día para tratarlos.

Durante el transcurso del día siempre estamos ocupados con diversas actividades, bien sea por el trabajo, nuestros amigos y familiares o simplemente atender asuntos del hogar. Esto imposibilita concentrarse de manera adecuada, por ello lo más recomendable es determinar cuál es el mejor momento del día para dedicarse de pleno a llevar a cabo este proceso.

2. Elige un método de detención

Una vez ha surgido en nuestra mente un pensamiento que nos causa problemas, debemos traer nuestra conciencia a la realidad, desenfocándonos por completo del pensamiento rumiativo. Para ello, debemos determinar un método o forma que nos haga enfocarnos en el presente, y esto puede ser una palabra como “BASTA”, “STOP” o “SUFICIENTE”. También puedes hacer uso de una banda elástica en tu muñeca (o lo que tu elijas), lo importante es que sea efectivo. Claro está, solo será en la etapa inicial, pues con el tiempo se podrá hacer de manera mental.

3. Identifica los pensamientos rumiativos

La autoconsciencia es un proceso importante, por ello siempre invito a que se dediquen ciertos períodos de introspección, pues logra que nos percatemos de cada cosa que hacemos de forma consciente y una vez identificado, podemos decidir si cambiarlo o no. Para este caso, hacernos consientes de los pensamientos rumiativos es vital, pues de lo contrario, no podríamos modificarlos. En este punto es conveniente tener una libreta donde anotarlos, para posteriormente lidiar con ellos en las horas que anteriormente hemos determinado.

4. Detén el pensamiento

Ya que nos encontramos en el día a día y estamos preparados, debemos estar atentos a la aparición de esos pensamientos negativos que nos pertuban. Una vez nos percatemos que estamos sumidos en ellos, debemos aplicar el método de detención de manera inmediata, ya sea pronunciando la palabra que hayamos escogido, tirando de la tira elástica, o cualquier otro método que deseemos. Esto traerá rápidamente nuestra mente al presente. Algo que no debemos olvidar es anotar el pensamiento, ¡recuérdalo!.

5. Enfócate en una tarea

Para que el pensamiento no vuelva, debemos llevar nuestra mente a un punto de concentración máximo, de esta forma no tendrá posibilidad de divagar en otra cosa. Algunas tareas que pueden ayudar son las numéricas, resolución de problemas, acertijos, sudokus, etc.

6. Enfrenta y vence los pensamientos negativos

Como punto final de este proceso, queda hacerle frente a los pensamientos rumiativos. Llegada la hora que determinamos para centrarnos en ellos, tomamos la libreta donde los anotamos, los traemos al presente y determinamos si los queremos modificar (distorsionando nuestro recuerdo como el tono de voz de la persona o el color del ambiente) o simplemente eliminar (tomando la imagen mental y borrándola una y otra vez hasta que ya no nos afecte).

Los pensamientos rumiativos se vuelven parte de nosotros debido a experiencias negativas o amargas que hemos tenido que enfrentar, por lo que el hecho de que aparezcan en nuestra vida quizás no sea nuestra decisión, pero que nos afecten por siempre, si lo es. Por ello, si tienes problemas constantes con pensamientos negativos, ya tienes otra técnica con la que poder ayudarte: técnica de detención del pensamiento.

 

 

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