Entender el Ego: ¡No eres quien tu crees!

Índice
6. ¿Cómo trascender el Ego y “Despertar”?

Entender el Ego:

¡No eres quien tu crees!

 

En ocasiones habrás podido percatarte de esa vocecilla interior que muchas veces te ha hablado, esa vocecilla que, pese a que pueda parecer “la voz de tu conciencia”, es simplemente “la voz de tu ego”, la voz de tu mente (no de tu corazón).

El ego tiende a avisarnos de los posibles peligros, sin embargo, en diversas ocasiones ve peligros donde no los hay. El ego puede parecer coherente, pero en el fondo es miedoso y desconfiado, tiende a molestarse, a compararse (aunque parezca serio y “sepa de lo que habla”, como no… cual ego).

El ego puede llegar a hacerte creer, que estás por encima de los demás, que eres mejor que otros… o por el contrario, que estás desperdiciando tu vida, que tu éxito personal no sirve para nada porque no vives de tu vocación o, incluso, puede llegar a hacerte creer que nunca te sentirás pleno, feliz y/o realizado porque no estás a altura de las circunstancias. ¡Que pesadez! Que pesado este ego que cree saberlo todo, pero que en realidad no se entera de nada…

¿Cómo desenmascarar al Ego? A continuación nos acercaremos un poquito más al ego y a tu verdadera esencia.

¿Me acompañas en este viaje?

 

Descubriendo mi ego: No soy quien creo ser

El ser humano tiene tendencia a escuchar esa vocecilla que, por ejemplo, le recuerda constantemente que algo está mal, que algo tiene que cambiar, que algo tiene que mejorar, que falta algo por tener para ser feliz, etc, donde existe una alta probabilidad de que las personas sufran de forma continuada por sus propias conductas, motivadas por esa voz interior que se manifiestan debido a los propios pensamientos. Veamos un ejemplo sencillo para entender el ego:

 

En alguna ocasión te habrás tropezado con alguien soberbio, orgulloso o incluso, “cabezón”, y podemos observar desde fuera que tiene un ego muy grande. Sin embargo, acto seguido podemos pensar: “en el fondo es un cacho de pan, no es lo que parece”. Mediante este ejemplo podemos vislumbrar la contradicción y/o lucha de su Ego Vs su “Yo Esencial” (su esencia), lo cual le hará comportarse de una manera debido a su ego, siendo de otra muy distinta en esencia. ¿Consecuencia? Conflictos internos y sufrimiento a más no poder, por no actuar coherentemente y alineándonos con lo que verdaderamente somos.

 

Pero María… ¿Qué es el ego?

 

Etimológicamente, “ego” viene del latín y significa “yo”. De la palabra ego derivan otras como egoísmo o egocentrismo, por ello la connotación tan negativa que solemos darle a la palabra ego: sin embargo, la realidad es que todos tenemos ego.

El ego no deja de ser una construcción mental de quien somos o mejor dicho, de lo que creemos que somos (autoimagen), siendo este un “yo” creado a partir de las experiencias pasadas y las creencias que tengo (de mí mismo y/o de mi entorno). A este ego lo llamaremos el “yo construido”. Asimismo, tenemos un “yo esencial”, que es quien interviene a nivel interno para guiarnos desde lo más profundo de nuestro interior, desde nuestro corazón, desde nuestra alma (esencia).

 

El vaso que se llena de Ego: Tu Yo Esencial

Ejemplificaremos este apartado de la forma más ilustrativa posible, para que puedas comprender con facilidad la diferencia entre el ego (mente) y el yo esencial (alma). 

Me gustaría que imaginases un bebé recién nacido, piensa que este bebé es como un vaso vacío: tiene toda la vida por delante para llenarse. Si comparases a este bebé con cualquier otro bebé, ambos te provocarán emociones similares y prácticamente y en esencia, serán iguales (independiente de la raza o el sexo). Si imaginásemos ahora estos bebés 15 años más tarde, observaríamos sin duda alguna, que son diferentes entre sí debido a que, aunque en esencia son similares, sus vasos se han llenado de forma diferente (y eso, es algo que nos pasa a todos).  

Sin embargo, independientemente de lo que contenga el vaso, en esencia, sigue siendo un vaso. ¡Tu también tienes un vaso!: tu “yo esencial” que a lo largo de la vida se ha ido llenando de todo aquello que has aprendido y experimentado desde tus sentidos, lo que has construido ti en base a tu forma de pensar, tus creencias, sentimientos… y todo eso de lo que has llenado tu esencia, es tu Ego: por eso aunque cambias y cambiarás a lo largo de la vida (sacamos y metemos cosas en el vaso), esencialmente permanecerás siendo siempre la misma persona (esencia).

 

¿Cómo trascender el Ego y “Despertar”?

En primer lugar, algo que debes entender es que, de forma natural y esperada, has creado inconscientemente un “personaje” para tu vida y por tu supervivencia, por lo que no debes sentirte culpable ni decepcionado por esta circunstancia, pues como dijimos, lo hiciste de forma inconsciente. Sin embargo, el problema de esta cuestión es que este personaje creado lo has creado con tanta fuerza y solidez, que das por hecho que eres así y que hay determinadas cosas que creas que probablemente no puedas cambiar. Cuando ocurre esto, la identificación con el ego es tal, que le damos el poder y el privilegio de controlar nuestra vida por completo.

Dicho de otro modo, el ser humano tiende a permanecer en la zona de confort (conocida, segura, apacible…) por mera supervivencia (y/o a veces, todo hay que decirlo, por comodidad). Esto hace que pongamos el 100% de nuestra confianza en que nuestro personaje (ego) podrá con todo lo que pueda sobrevenirnos y ponemos fe ciega en él, dejándolo al mando de todo y en una especie de “piloto automático” (“modo ego”).

 

Este piloto automático (modo ego), comenzamos a cuestionarlo cuando empiezan a acontecerse situaciones en nuestra vida que nos hacen sentir insatisfechos de forma prolongada y/o permanente, y es cuando comenzamos a cuestionar nuestras creencias (¿lo estaré haciendo bien? ¿soy yo el que falla?…). En este proceso, comenzamos a des-identificarnos y defusionarnos… tomando consciencia de que no somos nuestros pensamientos ni nuestras emociones, y mucho menos, somos nuestro ego (personaje).

 

En ese momento es cuando verdaderamente conectamos con nuestro corazón,  con nuestro yo esencial, con lo que somos de verdad desde el alma. Cuando hacemos esto, logramos modificar determinadas creencias moldeando el ego, para volvernos a sentir “felices”, pues volvemos a conectar con nuestro propósito vital y con lo que verdaderamente somos (no lo que creemos que somos, nuestro personaje).

Ese proceso comienza con la autoobservación de uno mismo, implicando cierta perspectiva y objetividad, con el fin de lograr identificar que creencias me están llevando a realizar determinadas conductas que acaban generando infelicidad.

Ten el valor de escucharte. Ten el valor de conectar contigo. Ten el valor de desapegarte del ego: tu personaje.

 

 

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