¿Es positivo el miedo?

¿Es positivo el miedo?

 

Las emociones forman parte de nosotros como individuos y estas son precisamente las que nos definen. Cada emoción tiene una característica y función específica, como por ejemplo, el amor nos hace más empáticos y con ello más propensos a formar sociedades, a relacionarnos con otras personas, a ser más colaborativos con los demás, etc y por ende, somos capaces de desarrollar proyectos que benefician a un conjunto de individuos.

De entre todas las emociones que poseemos, hoy hablaremos del miedo. ¿Es positivo el miedo? ¿en qué nos ayuda? El miedo tiene como función principal protegernos y pese a que algunos psicólogos han llegado a identificar hasta cuatro respuestas diferentes ante el miedo (que se encuentran grabadas en nuestro cerebro porque “ya vienen de serie”) nos centraremos en las más esenciales: las respuestas de la huida y la lucha. Ambas son respuestas fisiológicas ante la percepción que tenemos de sufrir o padecer un posible daño, ataque o amenaza relacionada con nuestra supervivencia, es decir, en ambos casos podremos encontrarnos en presencia de una situación que puede ocasionarnos daño o ser peligrosa, ya sea física o mental, y el miedo que sentimos provoca cambios drásticos en nuestro organismo, facilitando así la huida para mantener intacta nuestra integridad física o mental o la lucha, en caso de que consideremos enfrentarnos a la situación o ante el posible depredador.

 

¿El miedo es bueno o malo?

 

Principalmente esta emoción nos protege, pues si careciéramos de ella, simplemente enfrentaríamos a situaciones peligrosas sin más, y como consecuencia, nuestra vida se acortaría. Un buen ejemplo de ello es estar frente a un animal salvaje hambriento que nos ve como presa (por ejemplo, un león) o ante un maleante armado que intenta despojarnos de nuestras pertenencias (por ejemplo, un ladrón).

En el caso anterior, el miedo es un factor determinante para nuestra supervivencia, por ello podría catalogarse como bueno. Sin embargo, hay circunstancias en las que el miedo tiende a ser contraproducente para nosotros, pues no nos deja vivir, ocasionándonos alteraciones y desequilibrios psicológicos, emocionales y/o en nuestro cuerpo. Este es el caso de las fobias y traumas ocasionados por momentos impactantes en nuestra vida, a tal punto que, al estar en una situación similar, de inmediato entramos en pánico (asociamos circunstancias pasadas y las traemos al presente, activando un patrón de conducta y disparando todas las alarmas en el organismo).

Algunos ejemplos de este tipo miedo, son el estrés postraumático, los efectos y consecuencias psicológicas que quedan en personas tras una violación, intento del mismo, el presenciar un asesinato o haberlo provocado, haber padecido malos tratos… en definitiva, experiencias vitales duras que nos provocan un shock interno a diversos niveles. Las personas que no pueden controlar el miedo tienden a vivir en un estrés constante, y con ello vienen las enfermedades y padecimientos asociados. Para estos casos lo mejor es acudir a un especialista que, con ciertas técnicas y tratamientos, te ayudará a superarlos.

 

Características del miedo

El miedo ante un evento ocasiona cambios radicales en nuestro cuerpo, pues la mente lo prepara para dos posibles y quizás inevitables respuestas, la huida o la lucha. El corazón tiende a acelerarse, con el propósito de llevar más oxígeno a los músculos mientras la cara se palidece, y es porque aumenta la concentración de sangre en las piernas (en caso de huida) o en los puños (en caso de lucha), y por supuesto, el aumento de adrenalina es algo que no puede faltar en cualquiera de estas circunstancias.

Lo anterior es lo que ocurre cuando presentamos miedo, y es válido en situaciones peligrosas. Pero si este tipo de respuesta se activa de manera constante y en situaciones cotidianas donde el peligro es nulo, entonces nuestro cuerpo llega a resentirlo a largo plazo, provocando pérdida de apetito, sueño, enfermedades estomacales, y hasta cáncer en el peor de los casos.

 

 

Como superar los miedos

 

Llegados a este punto, sabemos que es el miedo, como se produce, que reacciones causa en nosotros y también cuando el miedo es bueno o malo. Centrándonos en el último punto, hay personas a las que le resulta un reto mayúsculo librarse de sus miedos, y claro, se encierran en su mundo, de tal manera que piensan es incurable o en su defecto, les produce vergüenza, o por orgullo no lo exteriorizan con otra persona… Si padeces de este mal, tengo noticias para ti, ¡sí se pueden superar!, pero para hacerlo debes:

1. Aceptar que tienes un problema

Un punto básico y crucial a considerar es que no puedes ayudarte a superar un problema si niegas su existencia. Este es el primer paso que se debe dar si se desea comenzar con el proceso de evolución y solución. Estando en fase de negación, simplemente lo omitirás y lo dejaras de lado continuamente. Por ello, tómate un tiempo para meditar, interiorizar, y determinar que el problema existe, luego, podrás continuar.

2. Buscar su causa

Las causas de los miedos pueden ser diversas, incluso pueden ser cosas que no tienen en absoluto que ver con el miedo real. Por ejemplo, en una ocasión una mujer tenía mucho miedo a la oscuridad, pero una vez indagó a profundidad, encontró que está asociado a un intento de violación. Otra persona tenía miedo a las serpientes, y cuando busco en su mente, encontró que nunca existió una causa real sobre él, pues un familiar fue quien incrustó un falso recuerdo en ella.

3. Apoyarte en personas cercanas

Una vez has determinado que el miedo afecta negativamente tu vida, entonces debes buscar apoyo, preferentemente una o varias personas que sean de mucha confianza. Se puede llevar a cabo el proceso en solitario, pero lo cierto es que haciéndolo acompañado con otra(s) persona(s) lo vuelve más llevadero y a la larga, saludable. Además, siendo de confianza, te brindarán apoyo para continuar cuando más lo necesites.

4. Enfrentarlo

Este paso es el mayor reto para muchas personas, pues justamente se pondrán frente a su miedo y buscaran superarlo. Este paso es recomendable efectuarlo con extremo cuidado, pues los efectos que el miedo tendrá en la persona podrían llegar a ser muy negativos, si no se gestionan adecuadamente las emociones y respuestas del organismo en el momento de la exposición ante lo que tememos. Para estos casos, lo mejor es proseguir con el siguiente paso.

5. Buscar ayuda profesional

Las personas que se dedican al tratamiento de los miedos o fobias son profesionales que tienen un amplio stock de herramientas y técnicas que ayudan a reducir en gran medida el miedo. Los especialistas recomendados son los psicólogos, pues se entrenan para conseguir las causas de comportamientos, y entrenan a los pacientes para cambiarlas.

En definitiva, sintetizamos este artículo con que el miedo es una emoción que ayuda a mantenernos a salvo, pero cuando nos percatamos que va mas allá y se vuelve nocivo no solo para nuestra salud sino también para aquellos que nos rodean, lo mejor es aceptarlo y buscar ayuda rápidamente para superarlo, de esta manera recuperaremos nuestra calidad de vida y lo más importante: equilibraremos nuestra salud física, psicológica y emocional.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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