Llega la Navidad… pero no supero su pérdida ¡No se dejar ir!

Índice
2. ¡No se dejar ir!
4. ¡No sé dejar ir! ¿Cómo puedo hacerlo?
5. María ¿Y si hay niños(as) en casa?

Llega la Navidad… pero no supero su pérdida:

¡No se dejar ir!

Llega la Navidad y todos presuponemos que será la época más feliz del año, repleta de luces, de ilusión, de felicidad… con el anhelo de que al llegar al 31 de Diciembre nuestra suerte cambiará y el siguiente año traerá algo mejor. Sin embargo, la Navidad no la vivimos todos(as) por igual.

Todos hemos perdido a algún familiar, amigo o conocido bien amado por nosotros(as) y en estas fechas recordamos especialmente su ausencia (la cual en ocasiones nos sigue hiriendo profundamente, siendo incapaz de superarlo…). 

Por ello, enfrentarse a estas fechas supone un gran reto para muchas personas, las cuales lo pasan francamente mal debido a los recuerdos y emociones que reviven e intensifican interiormente, provocando sentimientos de nostalgia y tristeza debido a esa(s) pérdida(s)… En relación a ello, cada cual lleva el duelo y la pérdida de forma diferente: unos desean llorar, otras personas permanecen constantemente enfadadas, otras prefieren hacer cosas divertidas para no pensar en la persona fallecida o incluso, otras se vuelven corazones agradecidos desde el minuto cero, valorando todo lo que les dio en vida y les enseñó con su partida…

Debido a esto, no es extraño que sin quererlo ni buscarlo su inconsciente herido desee dormirse el día 23 de Diciembre para como, por arte de magia, despertar el mismo día de Reyes. Sin embargo y como es obvio, esto no es nada recomendable, pues lo único que hacemos es tapar y seguir escondiendo o huyendo de nuestro propio dolor, no afrontando la vida tal cual es.

Por otro lado, también puede aparecer la culpa por sentir que podemos llegar a ser feliz sin esa persona, por sentir que celebramos las navidades en su ausencia compartiendo con otros o incluso, acciones como reír, poner música, llenar de color y decorar el hogar puede ser motivo de ese autocastigo por “el ser que ya no está” y el «ser feliz sin su presencia».

Hay que tener algo claro: la vida sigue

Cuando hablo de que la vida sigue, hago referencia a que el ciclo vital es así: nacemos, crecemos, nos reproducimos (o no) y morimos… y dentro de ese ciclo hay quien tiene suerte de vivir hasta los 80 años, hay quien fallece a los 7 años por una enfermedad, hay quien pierde la vida en un accidente o simplemente, hay quienes son gestados pero no nacidos (o nacidos incluso ya muertos). Por suerte o por desgracia, ¡así es la vida! y debemos asumirla como tal y valorar la gran suerte que hemos tenido de estar vivos(as) y seguir aquí, siendo lo que somos y teniendo lo que tenemos (aunque en ocasiones no sepamos verlo).

Obviamente, si la pérdida ha sido reciente, la Navidad puede ser un momento especialmente duro, y es normal que te cueste dejar ir, ya que los recuerdos y su ausencia pueden afectarnos muchísimo independientemente del tiempo que haya pasado, pero es importarte saber sobrellevarlo (sobre todo en navidad).

¡No sé dejar ir! ¿Cómo puedo hacerlo?

Queridos amigos(as)… la Navidad es festividades época de celebrar y compartir (aunque esa actitud debe darse los 365 días del año, repito: DEBE DARSE LOS 365 DIAS DEL AÑO!!!) pero especialmente para quienes tienen en sus familias hijos, nietos… pequeños son épocas de ensueño. A continuación te ofrezco algunas pautas que te ayuden a pasar mejor esa Navidad: 

1. Respeta tu proceso de duelo:

Probablemente los recuerdos en estas fechas te puedan hacer sentir triste y alegre a partes iguales (dependiendo del momento) o puede ser que simplemente no tengas ganas de hacer nada, solo de que Diciembre finalice cuanto antes. Respeta tu propio proceso y el de tus seres queridos, esto implica ser paciente contigo mismo(a) y con los que sufren como tú, ser paciente con tus emociones, permitirte compartir tus pensamientos y/o sentimientos con tus seres queridos o personas de confianza, no sentir miedo o rechazo por llorar o expresarte, no sentir culpabilidad por ser feliz y seguir caminando hacia adelante… Todo es parte del proceso y del ciclo vital. Normaliza cuanto antes la situación y comienza a dejar ir.

2. Recuerda que no estás solo/a:

¡Siempre hay alguien!: amigos, familia, vecinos, compañeros de trabajo, terapeutas… Apóyate en quienes te aprecian para sobrellevar estos momentos de dificultad para ti. En ocasiones cuando permanecemos en el dolor o simplemente nos sentimos mal se nos olvida que hay muchas personas que las conozcamos o no, también sufren o han sufrido lo mismo que nosotros(as) por lo que no somos las únicas personas a las que esto nos ocurre. Muchos pasan por lo mismo (y por cosas peores) y aunque no hablen de ello, también extrañan y les cuesta dejar ir a sus seres queridos, especialmente en navidad. Por lo que es importante compartir lo que pensamos o como nos sentimos, para sentir el apoyo, el cobijo y el calor de los demás que nos haga aliviar nuestra carga (dolor) y sobre todo hallarnos comprendidos en esos momentos de dificultad.

3. Recuerda a esa persona de forma positiva: ¡Cambia la perspectiva!

En vez de centrarte en su ausencia y en el dolor, recuerda los momentos buenos y las anécdotas que compartieron en vida. Por ejemplo, podrían contar en familia o con las amistades historias divertidas, bonitas o incluso brindar por él(ella) honrando todo los que les aportó en vida e incluso con cariño y respeto en su memoria, ofrecerle un minuto de silencio. Lo importante de esta situación es que al cambiar la perspectiva mental (cognición) también la cambiamos en nuestro corazón (emoción), haciéndonos eco de que aunque no esté físicamente siempre estará con nosotros “en espíritu” y gracias al recuerdo imborrable que nos dejó aún seguimos estando unidos a esa persona, simplemente que ahora es de forma diferente. Eso es todo.

María ¿Y si hay niños(as) en casa?

En caso de presencia de menores en el hogar que también se encuentren atravesando ese período de duelo, en muchas familias surgen algunas dudas, tales como: ¿debo preguntarle a mis hijos como desean celebrar la navidad? ¿cómo debería actuar a partir de ahora? ¿debería hablar de la persona fallecida  o  eso solo causa más dolor a la familia?

Diversos estudios muestran que no es hasta los 7 años de edad cuando los niños(as) asumen de forma efectiva la mortalidad como algo definitivo, es decir, que toman consciencia e integran que verdaderamente esa persona ha fallecido y no volverá. No obstante, pese a que tomen consciencia e intenten integrarlo en ocasiones no terminan de entenderlo (si a muchos adultos les ocurre… ¡imaginen a los niños!.

Es por ello por lo que la mejor estrategia para afrontar esta situación dolorosa es estableciendo una buena comunicación, permitiendo que se manifieste la transparencia, la honestidad y la sinceridad por ambas partes (sin ser coartada ni juzgada, sino simplemente atendida y valorada positivamente) todo ello adaptado obviamente a la edad actual de los niños(as), para que así puedan sentirse acompañados en el proceso y aliviados mientras también sobrellevan su propio duelo. Esto nos permitirá que nos hablen de sus emociones, pensamientos y/o miedos así como los ayudará a sentirse valorados e importantes, pues están siendo escuchados y atendidos por el(los) adulto(s).

Asimismo, es importante crear una nueva concepción de las navidades, es decir, crear unas “nuevas navidades” donde no tienen por qué terciarse negativas porque falte algún ser querido, sino todo lo contrario: enseñarles que la muerte es parte de la vida y que la vida es incierta, por ello debemos valorar cada minuto y ser felices, centrándonos en lo verdaderamente importante.

Finalmente, ser consciente de que cada persona tiene sus propios tiempos y su forma única de lidiar con la pérdida y su sufrimiento interno, por lo que no debemos forzar a sentir algo o no sentirlo, sino simplemente permitirnos dejar ir y soltar lo que nos duele. Debemos ser no sólo pacientes sino comprensivos con nosotros(as) mismos(as), entender que es normal que podamos sentirnos así (normalizar), restarle valor a las historias que nos cuenta nuestra mente (que mediante la congruencia emocional traerá recuerdos tristes en ocasiones entrando en sintonía con el dolor o la tristeza que sentimos en nuestro corazón) y entender y valorar la vida recordándonos el valor de lo importante: Solo pasamos una vez por aquí y nuestra estela y camino lo construimos día a día.

A veces lo tenemos todo y no nos damos cuenta: Mira a tu alrededor y siéntete profundamente agradecido(a) y bendecido(a)porque lo estas y porque lo eres... Solo que en ocasiones no te das cuenta”.

Si te ha gustado, te invito a compartirlo

Un comentario

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos que pueden interesarte

× ¿Hablamos?