Productividad

Índice
1. Productividad

Productividad

¿Realizas múltiples tareas pero sientes que apenas has logrado avanzar? ¿Tienes problemas para gestionar tu tiempo?

¿Eres productivo pero no todo lo que te gustaría?

En el artículo de hoy abarcaremos el tema de la productividad,

así como te compartiré algunos de los hábitos poderosamente productivos ¿Empezamos?

 

En primer lugar, al hablar de productividad, hacemos referencia a la capacidad de producir. Este concepto se encuentra íntimamente relacionado con la cantidad de productos (o resultados) obtenidos gracias a un sistema productivo o recursos humanos, para obtener dicha producción o resultado. Cuando hablamos de productividad, también hacemos alusión al hecho de observar la relación entre los resultados obtenidos y el tiempo empleado para obtenerlos.

Las tareas o actividades repetitivas, automáticas o mecanizadas producen inevitablemente (cuestión de tiempo) aburrimiento, hastío y desmotivación, haciéndonos sentir por tanto en la mayoría de las ocasiones infelices. Nuestro día a día se puede terciar por tanto, muy rutinario, y es en esos momentos donde comenzamos a perder el interés por determinadas cosas o simplemente nos conformamos con las circunstancias presentes, aunque no nos gusten…

A continuación, compartiré contigo 7 hábitos sumamente sencillos, pero poderosos, que te ayudarán a tomar consciencia, volver a enfocarte en lo importante y por supuesto, a hacerte sentir más productivo y feliz.

 

¿Me acompañas?

 

1. Planificación del Día (noche anterior)

 

Este hábito es sumamente importante, pues planear con anterioridad como deseas que sea tu día y tomarte el tiempo que requieras para valorar y analizar cuáles son las actividades prioritarias o importantes a llevar a cabo, te permite eliminar acciones innecesarias que te restan tiempo y energía. Esto hará también que tomes consciencia de tu propósito y su evolución, te ayudará a eliminar lo no crucial para tu actividad principal o tu vida y con ello comenzarás a erradicar lo que no te sirve ni nutre tu objetivo, Esto te aportará una mejor y mayor calidad de vida, además, esa organización te brindará la posibilidad de adquirir y tener una mejor disciplina, ser más organizado, realizar tus actividades o quehaceres de forma eficiente y lo más importante: te mantendrá enfocado en tus objetivos.

 

2. Consultar las RRSS (una vez al día)

 

Uno de los grandes enemigos de la productividad son las redes sociales. En la mayoría de los casos, todo tiempo que pasemos en ellas nos resulta insuficiente y excepto que hagas usos de las mismas como herramientas de trabajo y que realmente, te hagan generar o incrementar tus ingresos, no existe razón sostenible para validar esta acción como productiva, pues lo que consiguen es desenfocarte y hacerte perder el tiempo mientras consumes material que realmente no invertirás o revertirás de forma productiva. ¡Ojo!, con esto no te digo que no tengas redes sociales o que no hagas uso de ellas, simplemente, te invito a que te preguntes cuánto tiempo pasas, que te aportan realmente y si caminan de la mano con tu objetivo real. ¡Todo lo que te distraiga de tu objetivo, debes desecharlo de tu día a día! (aplíquese a redes sociales, personas, circunstancias)

 

3. La importancia de la Anticipación

 

Aprender a ser anticipados es uno de los hábitos que nos reporta una mayor consciencia, disciplina y cumplimiento en todo lo que realizaremos en el día a día. La anticipación también puede contribuir a brindarnos mayor seguridad y relajación, pues pasamos de realizar las actividades requeridas a las prisas y a última hora, a realizarlas de manera ordenada, planificada y correcta. Dentro de la anticipación, sería conveniente pensar en los posibles pros y contras de nuestras acciones o actividades que llevemos a cabo, por si pudiese surgir alguna complicación, no quedarnos atascados o bloqueados en ella y poder tener un “plan b”.

 

 

4. Foco Mindfulness (enfócate en una cosa a la vez)

 

En muchas ocasiones podemos estar realizando diversas tareas en simultáneo, que pese a que salgan de forma correcta, en ocasiones no pueden brillar en su totalidad… El mindfulness nos invita a estar presentes: en el aquí y el ahora. Para esta disciplina nada existe salvo el momento presente y es este, nuestro momento de poder. En el ahora es cuando puedo hacer todo lo que deseo hacer y es que, no existe nada más productivo que centrarnos en nuestro 100% en lo que estamos haciendo, poniendo en ello todo nuestro foco y con él, nuestra energía. Dedícale tu 100% a cada cosa que hagas, ¡y recuerda!: enfócate en una cosa a la vez.

 

 

5. Adecuación del Entorno

 

 

Tu entorno, también eres tú. Adecuar nuestro entorno laboral o de trabajo antes de comenzar con nuestra actividad profesional es sumamente importante y va de la mano con el hecho de ser anticipado. Nuestra productividad se ve afectada por la parte ergonómica y dependerá en gran medida de los factores externos que puedan afectar o interferir en nuestra propia actividad. Requieres concentración, comodidad y tranquilidad, por tanto todo lo que no te aporte alguna de esas tres cosas deberás replantear como erradicarlas, mejorarlas o eliminarlas en tu día a día.

 

 

6. Cuestiona tu Enfoque

 

En ocasiones es importante tomarnos un tiempo para cuestionarnos nuestro propio enfoque, analizar cual es el camino que estamos recorriendo y si se dirige o no a la meta y objetivo prefijado con anterioridad. Al igual que en la medida de lo posible intentamos erradicar hábitos destructivos o que no nos benefician en nuestro día a día, cuestionar nuestro enfoque es un hábito que nos lleva inherentemente a tomar conciencia de lo que estamos haciendo, de como lo estamos haciendo y de si verdaderamente es lo que deseamos hacer inicialmente. Para ello, puedes preguntarte… ¿estoy priorizando adecuadamente? ¿esto es urgente o importante? ¿cómo estoy usando mi tiempo? ¿este era el camino que deseaba seguir? …

 

 

7. Tiempo de Ingestas: Tiempo de Relajación

 

En ocasiones nos encontramos realizando tantas actividades y con frecuencia, en piloto automático, que ni siquiera disfrutamos de nuestras pausas o descansos (entre los que se encuentran, nuestras comidas…). Permitir que nuestros horarios de comida sean momentos implícitos de relajación, nos ayuda a disfrutar de la compañía de otros o de nuestro propio silencio y soledad. Permitir que ese tiempo sea un espacio libre de estrés o de preocupaciones, te reporta un mejor y mayor beneficio también en tus relaciones personales, pudiendo disfrutar de forma distendida del compartir, de una charla o del mero hecho de sentir la presencia de los demás a tu lado. Tener este hábito presente y respetar este tiempo, te hará sentir unido/a a los demás y fortalecerá también los lazos contigo mismo/a, ayudándote no sólo en tu productividad sino reportándote una mayor autoestima y motivación.

 

Y tú ¿Te animas a cambiar de hábitos?

 

 

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