Ser Feliz: Abandonar Creencias Limitantes

Índice
2. Abandonar Creencias Limitantes
3. Las 8 Creencias Limitantes Frecuentes:
3.8. de todo lo que pasa/ha pasado»

Ser Feliz:

Abandonar Creencias Limitantes

 

Muchas veces nos olvidamos de hacernos eco y recordarnos que, ser feliz, es una decisión que tomamos cada día. Sin embargo, no podemos ser verdaderamente felices si no abandonamos nuestras creencias limitantes que nos generan sufrimiento interno y nos impiden avanzar en la vida. En cierta medida, nuestras experiencias pasadas nos han guiado mediante automatismos y miedos (basados en nuestras creencias limitantes) y como consecuencia, somos quienes somos y hacemos lo que hacemos hoy día en base a eso, siendo productos de un pasado y de nuestra forma procesar la información y las vivencias, actuando hoy día de una forma determinada.

Sorprendentemente, tus conductas o comportamiento actual, no se basan en tus emociones negativas o decisiones del pasado, sino de lo que has aprendido a través de esas experiencias y de la posterior integración en tu mente, es decir, a través de la experiencia y los aprendizajes y/o lecciones que adquiriste de ellas, puedes sentir seguridad o protección en el presente, ya que intentas no repetir viejos errores o patrones de conducta o por el contrario, encontrarte más perdido e inseguro que nunca. En el primer caso, esto permite que desarrolles nuevas estrategias o “planes de acción” en el presente, en pos de un mejor futuro.

Ahora bien ¿cuál es el papel de las creencias limitantes relacionadas con momentos desagradables? (ira, frustración, celos, resentimiento…) ¿Qué creencias limitantes puedo tener arraigadas de forma inconsciente? A continuación voy a ofrecerte algunas creencias limitantes que podrías aún mantener y de las que debes desapegarte.

¡Vamos allá!

 

Las 8 Creencias Limitantes Frecuentes:

«No soy suficiente»

 

Yo no soy lo suficientemente ________ (llena el espacio con «buena/o», «inteligente», bonita/o», «capaz», «joven», «viejo», «guapo/a», «rico/a», «sabio/a»…  lo que desees añadir que se repita de forma reiterada y frecuente en tu vida y/o en el día a día). La creencia de “no ser suficiente” es una de las más comunes y limitantes que existen y que verdaderamente perjudican y minan la capacidad de las personas para avanzar, prosperar y mantener relaciones personales significativas y de calidad en su vida, como consecuencia, este tipo de creencia conduce inevitablemente a una baja autoestima.

 

«No quiero sentir emociones»

Las personas tienen en ocasiones mucho miedo a sentir emociones porque no desean transitar las “emociones negativas” y esta creencia, puede llegar a ser tan fuerte que puede convertirse de forma inconsciente en una firme decisión, lo que conducirá a la inexpresión/represión emocional por parte del individuo que puede desembocar en un trastorno a la larga (por ejemplo: depresión), por no gestionar de forma adecuada sus emociones.

Esto ocurre porque la persona tiene un ferviente deseo de no volver a sentir ninguna emoción (generalmente negativa), bien sea por miedo a volver a sentirse heridas, decepcionadas, etc (cada cuál lo basará en su experiencia pasada de vida) y lo único que consiguen es vivir “emocionalmente muertos”, porque tenderán a reprimir todo cuanto sientan. ¡Cuidado con esto!

 

«No sé cuál es mi propósito en la vida»

Muchos seres humanos se agobian con este tema, pues su parte más mental (ego) necesita, requiere y en ocasiones cuasi-exige el conocer cuál es su propósito vital. Antes nada, el ser humano debe reparar en que el propósito de vida se encuentra en el interior, en el sentir más profundo de su alma y, por tanto, sólo depende de sí mismo y de la honestidad y valentía de escucharse y atenderse en primera instancia.

Por tanto, sólo la persona es la única capaz de conocer que es lo que realmente le hace vibrar el corazón, le apasiona y le llena los días de vida. No obstante, un propósito no siempre está regido con una única cosa, ya que puede estar compuesto por diversas partes, metas u objetivos a lo largo del camino y/o puede modificarse y evolucionar a la par que lo hace la persona, pero en esencia, el propósito de vida siempre será único, incomparable e intransferible.

 

«Otros lo tienen más fácil que yo»

 

En esta ocasión ya se vislumbra claramente una de las causas de infelicidad más comunes: la COMPARACIÓN. Cada ser humano tiene su propia historia, su propio recorrido, su propia personalidad y sus propias experiencias. La comparación es absurda partiendo del hecho de que nadie es igual que nadie y que cada circunstancia de vida se experimenta, se comprende y se integra de forma diferente en todos los seres humanos.

Por otro lado, la comparación hace que vivamos en un estado de carencia y negatividad constante, pues con este tipo de creencias siempre tenderemos a pensar que nos falta algo, que no somos capaces de afrontar determinadas situaciones, etc sin pararnos a reflexionar en cuantos obstáculos hemos pasado, cuantos objetivos y/o metas hemos logrado yendo desde lo más pequeño hasta lo más grande, Debemos RECONOCER NUESTRA VALÍA, porque lo importante no es lo que crea el mundo, sino lo que creas tú de ti mismo/a. No te compares: ¡Eres un SER ÚNICO!

 

«Sólo después de obtener ________ seré feliz»

Como hemos mencionado con anterioridad, ser feliz es una decisión, y esa decisión debe tomarse a diario. A veces tenemos la creencia de que seremos más felices teniendo la casa de nuestros sueños, un coche nuevo, un nuevo trabajo, cambiando de ciudad o de entorno… pero esa creencia se viene abajo tras pasar un tiempo y darnos cuenta de que, una vez conseguido esos objetivos en los que hemos puesto tantas expectativas, caen en picado, haciéndonos sentir felices por un momento y luego perdiendo todo su valor (y como consecuencia, volveremos a generarnos una nueva expectativa derivada de un siguiente objetivo/meta)

La realidad es que podemos ser felices siempre, siempre y cuando decidamos serlo. Podemos encontrar felicidad a nuestro alrededor cuando aprendemos a ver con nuevos ojos, sin necesidad de cambiar nada más que nuestra propia creencia de la felicidad. Podemos ser felices cuando observamos una puesta de sol, cuando sentimos los rayos de sol en nuestra piel… podemos ser felices respirando el aire puro un día más, sabiendo que estamos sanos/vivos… podemos ser felices escuchando a alguien reír, estando tranquilos o simplemente compartiendo un café… Así de fácil y sencillo es ser feliz, sólo que la mente y el ego humano lo complica todo. ¡Decide ser feliz hoy! (y repite esto, cada día…)

 

«La vida es muy dura»

Esta es otra de las creencias limitantes más peligrosa con las que nos encontramos con frecuencia. ¡Ojo con lo que voy a decirte!: la vida puede resultar tan difícil para ti como para los demás, y aunque pueda parecer que algunos lo tienen más fácil, te equivocas: todos sentimos miedos, inseguridades, dolor… todos transitamos y vivenciamos nuestros procesos internos que gestionamos en soledad o, en ocasiones, acompañados por algún profesional (generalmente, dentro del ámbito de la psicología).

 

Pero sí, en ocasiones la vida puede ser dura ¿y qué?. Cuando la vida es dura, nos hace también crecer y aprender si observamos con detenimiento lo que la experiencia tiene que enseñarnos y la vida vino a decirnos, que podamos tener una vida dura no quiere decir que nuestra vida no sea digna. Renuncia y elimina de tu mente la creencia de “vida dura” y podrás ver como poco a poco transformas las dificultades en soluciones, los problemas en aprendizajes y la concepción de vida dura, en vida maravillosa.

 

 

«Mi ________ es la culpable

de todo lo que pasa/ha pasado»

(puedes añadir en el espacio, diversas opciones como «padre/madre», «hermano/a», «jefe/a», «el gobierno», «entorno», «amigos/as», «ex novio / a», etc)»

¿Cuándo piensas responsabilizarte de tu vida? ¡las víctimas nunca triunfan! (Danza tu historia). En ocasiones el ser humano tiene la tendencia a manifestar un locus de control externo, donde se exculpa y por ende, cede su responsabilidad al otro (entorno/persona/circunstancia…).

Si yo otorgo y culpo a otro de mi circunstancia, me libero de la carga que eso supone (especialmente, carga emocional) y como consecuencia, no me responsabilizo de mis actos y/o acciones (bien sea en solitario o en interacción con otros). Dicho de otra forma: imaginemos que hemos vivido experiencias desagradables y nos anclamos en el dolor, en lo negativo (sin salir del rol de víctima) >> nos encontraremos en un sufrimiento perpetuo y por tanto, jamás podremos sentirnos libres interiormente, pues somos esclavos de nuestras propias creencias (¡Si! Has leído bien, nuestras propias creencias: es tu creencia la que te mantiene atado a ese pasado/circunstancia/persona, no la experiencia que tuviste en sí) y todo se vincula y te sintetiza en la manera en la que interpretamos e integramos nuestra realidad. Por tanto, cuando me responsabilizo de mi vida me hago cargo también de mi propia felicidad y es cuando entiendo, que mi felicidad no depende de nada ni de nadie, sino de mi mismo.

 

 

Si te ha gustado este artículo, ¡Compártelo!

Nunca sabes a quien o de qué manera puedes ayudar con tan sólo un gesto

 

 

 

Si te ha gustado, te invito a compartirlo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Otros artículos que pueden interesarte

× ¿Hablamos?